El Triduo Pascual comprende los tres días más sagrados del año litúrgico, pues en él se conmemora el misterio pascual de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Es una única celebración que se extiende en el tiempo, en la que la Iglesia acompaña a Jesús en su entrega total por amor a la humanidad.
El Padre Alejo Rodríguez, responsable de la parroquia San Miguel Arcángel Azacualpa en Intibucá explicó el profundo significado de este momento solemne, “vivimos un momento especial dentro del Triduo, que es la gloriosa resurrección del Señor, que ya cuando ha vencido a la muerte, él resucita, para que también los apóstoles puedan comprobar su presencia y así ellos también se decidan en la predicación”.
Esos tres días, que comienzan con la Misa vespertina del Jueves Santo y concluyen con la oración de vísperas del Domingo de Pascua, forman una unidad, y como tal deben ser considerados. “Ahí es donde contemplamos el inmenso amor que él nos manifiesta al dar la vida y derramar su sangre por nuestra redención.” expresó el Padre Lucio Amaya, Párroco de Nuestra Señora de Guadalupe en La Virtud, Lempira.
1. Jueves Santo
Se celebra la Última Cena de Jesús con sus discípulos, donde instituye la Eucaristía y el Sacerdocio Ministerial. También se realiza el rito del lavatorio de los pies, signo de servicio y amor.
2. Viernes Santo
Es un día de silencio y recogimiento, se conmemora la Pasión del Señor, su crucifixión y muerte. No se celebra la Eucaristía, sino una liturgia especial con lectura de la Pasión según San Juan, oración universal y adoración de la cruz.
3. Sábado Santo
La Iglesia permanece en silencio junto al sepulcro de Cristo, es un día de espera y esperanza. Por la noche se celebra la Vigilia Pascual, la celebración más importante del año litúrgico.