El programa radial A Jesús por María, conducido por el sacerdote Padre Pablo Hernández y transmitido por los 910 AM de Radio Católica, profundizó en las claves de la espiritualidad mariana a partir de las enseñanzas de San Luis María Grignion de Montfort.
Durante la emisión, el sacerdote abordó las primeras tres “verdades fundamentales” de la devoción a la Virgen María, destacando que toda auténtica espiritualidad mariana tiene como centro a Jesucristo.
Jesucristo, fin último de toda devoción
El primer punto desarrollado enfatiza que la devoción a María no es un fin en sí mismo, sino un medio para llegar a Cristo. Inspirado en la enseñanza de San Luis María Grignion de Montfort, el programa subrayó que cualquier práctica mariana que no conduzca a Jesús pierde su sentido.
“El papel de María es reflejar a Dios, como un eco que devuelve toda alabanza hacia Él”, explicó el Padre Hernández, utilizando una imagen pedagógica para ilustrar cómo la Virgen purifica y presenta las obras de los fieles ante su Hijo.
De una fe de cumplimiento a una fe de pertenencia
La segunda verdad invita a los creyentes a vivir una entrega total a Dios mediante lo que el santo francés denomina “esclavitud de amor”. Lejos de una interpretación negativa, esta expresión apunta a una entrega libre y consciente, en la que el cristiano ofrece su vida, obras y voluntad a Cristo por medio de María.
El sacerdote explicó que esta consagración no es algo nuevo, sino una renovación de las promesas bautismales. En ese sentido, retoma también el ejemplo de San Juan Pablo II, quien enseñaba que confiarse a María es el camino más rápido para centrarse plenamente en Jesucristo.
La fragilidad humana y la necesidad de conversión
El tercer eje del programa abordó la realidad del pecado en la naturaleza humana. Según lo expuesto, el ser humano, aunque creado bueno, está herido por el pecado original, lo que exige un proceso constante de purificación interior.
En este contexto, María es presentada como guía en el camino de conversión, ayudando al creyente a desprenderse del egoísmo y a vivir en gracia. “Quien se reconoce pecador y se toma de la mano de la Virgen, camina con seguridad”, se afirmó durante la reflexión.
Una espiritualidad que transforma la vida
A lo largo del programa, el Padre Hernández insistió en que la devoción mariana no debe quedarse en lo sentimental, sino traducirse en una transformación concreta de la vida cristiana. La consagración a Jesús por María implica una entrega profunda que abarca la vida cotidiana, las decisiones y las pruebas personales.
El mensaje central de la emisión invita a los fieles a redescubrir el papel de María como camino seguro hacia Cristo, en una espiritualidad que une doctrina, experiencia y compromiso.
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