Cuando hablamos de servicio dentro del templo y en la Eucaristía, los monaguillos o acólitos son los que se están a disposición de la Iglesia para auxiliar a los sacerdotes en los ritos litúrgicos, pero su servicio más allá de llevar y traer ornamentos, su formación y compromiso son pilares fundamentales para vivir lo que hacen.
Los catequistas o formadores dentro de los templos y parroquias ayudan a los niños y jóvenes que desde los siete años comienzan a disponer su tiempo a Dios. La misión nace desde que inicia la formación debido a que cada integrante aprende sobre los principales temas litúrgicos, el respeto a Jesucristo e incluso poder descubrir la vocación.
Disciplina
Cada niño que es parte de este equipo importante dentro de la comunidad parroquial es necesario que puedan aprender a sobre la disciplina, una de las formadoras de los monaguillos de la Parroquia Santísima Trinidad de Tegucigalpa, menciona que los monaguillos son quienes llevan el mensaje de lo que ellos le enseñan. El aprendizaje a temprana edad ayuda a que las acciones se puedan hacer con mucho amor y detalle, desde la preparación de la credencia hasta estar sincronizados dentro de la Santa Eucaristía.
Testimonios
Son muchos los que podemos recoger, en el caso de la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa la monaguilla Alessandra Díaz menciona que el acolitado llena de valor a la persona y muestra el amor en el servicio, también destacamos las palabras de la monaguilla de la Parroquia Santísima Trinidad, Daniela Paz, que con 16 años menciona que siente el llamado al servicio con religiosas y a acompañar a sus compañeros desde su liderazgo. Mientras que, en la Parroquia Santa Teresa de Jesús del sector de la Flor del Campo, Joseph Canales ha mostrado que se siente alegre porque es la manera más tangible que puede servir a Dios en el altar.