El ofrecimiento de flores a María es una tradición que se vive especialmente, como una expresión de amor, gratitud y devoción hacia la Virgen. Nuestros pensamientos más tiernos y nuestras oraciones se dirigen especialmente a Nuestra Señora. Aquella que le transmitió todo, que lo atendió y lo educó como la más cariñosa de las madres.
En este contexto, cada día del mes se convierte en una oportunidad para ofrecer una “flor espiritual”. Por ello, en cada jornada se propone una meditación, una oración, una decena del Santo Rosario y una florecilla, entendida como un compromiso concreto de vida. De esta manera, cada acción y esfuerzo se transforma en un ramo ofrecido a la Madre de Jesús.
Representación
Para la Hermana Magdalena Saquic, Misionera del Sagrado Corazón de Jesús, la imagen de la Virgen María inspira cada día a imitar sus virtudes, en especial a llevar el Evangelio, a llevar a Jesús en el corazón de cada persona a través de nuestro servicio, de lo que hacemos a diario, a través de una sonrisa, un saludo, demostrando esa alegría de Jesús, expresó.
De igual manera, la Hermana de Ingrid Hernández de la Congregación Siervas de la Misericordia, fundada en El Salvador, manifestó que el Santo Rosario es una flor muy grande para María, con la que la agradamos y meditamos la vida de Jesús a través de ella, siendo una corona, además explicó, que nosotros como misioneros hoy en día también podemos descubrirla y así de esa manera poder imitar esa virtud de María que ella fue humilde y sobre todo fue fiel a la vida de Jesús, a su hijo Jesús.
Dato
Florecillas a María
Cada día del mes se puede hacer una acción concreta como ser amable, ayudar a alguien o reflexionar sobre la propia vida. El Papa Francisco dijo: “Ofrezcamos a nuestra Madre las flores que más le gustan: la oración, la penitencia, un corazón abierto a la Gracia”