La Iglesia nos ha propuesto desde siglos, contemplar los misterios de la muerte, pasión, y resurrección de Jesús, y como todo lo que es en Cristo nos lleva más allá del misterio de la salvación, y el hacerlo de la mano de la Virgen María, es precisamente acompañar a Jesús que entregó su vida por la salvación del mundo.
La hermana Laura Sierra enfatizó, que, en la Semana Santa a través del Santo Rosario, podemos unir los misterios de dolor y gloria para iluminar el camino cristiano desde la mirada de María “En este tiempo la Iglesia nos hace revisar el accionar de nuestra vida, y María nos va iluminando, indicando el camino, como una madre que nos enseña, que nos educa, que nos guía, que da sentido a lo que vivimos”.
Misterio salvífico
El Triduo Pascual es fundamental en nuestra fe, junto a María al pie de la cruz, podemos contemplar el gran misterio de la obra salvífica de Jesús. El seminarista José Luis Alonso resalta que, acompañando a la madre del Señor a través del Santo Rosario y la Oración de los siete dolores de María en estos días que se aproximan de la Semana Santa, nosotros también podemos unirnos a la contemplación y vivencia del misterio salvífico de Cristo; pasión, muerte y resurrección “María que supo acompañar al Señor al pie de la cruz, también nos enseña a nosotros a humanizar nuestra vida, nuestro corazón, para vivir de acuerdo a las enseñanzas del Maestro”.
Modelo de mujer
La catequista Regina Umanzor, reconoce que María juega un papel importante en este tiempo de gracia que iniciamos con la Cuaresma y que culminaremos con el acompañamiento de Jesús en esa vía dolorosa para celebrar su Pascua “Lógicamente María es modelo de mujer prudente, humilde, en el silencio que todo lo contemplaba, pero esa contemplación no la dejaba en lo superficial, la llevaba hasta el interior de su ser. Por eso miramos una mujer que nunca se quebranta ante la dificultad que vivió su Hijo; al contrario, estuvo allí hasta el último suspiro de Jesús”.