Ungidos para anunciar es el llamado que la Iglesia renueva en esta Semana Santa, recordando que la unción recibida en los sacramentos impulsa a los fieles a convertirse en discípulos misioneros. Es un tiempo propicio para que acompañemos a nuestros sacerdotes en la Misa Crismal, una celebración que manifiesta la unidad del cuerpo místico de Cristo. En esta celebración, el obispo y su presbiterio renuevan las promesas sacerdotales, recordándonos que no se concibe un pastor sin su pueblo, con la conciencia clara que debemos anunciar el Evangelio con la vida, el servicio y el testimonio cotidiano.
Renovación
El Padre Alberto Enamorado, Párroco de la comunidad Divina Providencia subraya que esta renovación no es un acto privado, sino un motor para la fe de todos: "un sacerdote renovado renueva también una comunidad cristiana". La misión del presbítero es ser un puente de gracia. Según el Padre Enamorado, aquel que se reconcilia con Dios es capaz de llevar al pueblo a experimentar la misericordia divina. Esta entrega se fundamenta en un llamado que trasciende la perfección humana: "no llamados por ser perfectos, sino llamados por amor". Así, el servicio sacerdotal se convierte en un compromiso de presentar al mundo el verdadero rostro de Cristo a través de la oración y el testimonio de vida.
Envío
En el corazón de esta liturgia está la consagración de los Santos Óleos, signos de una presencia viva que unge, sana y fortalece. La hermana Luz Verónica Matamoros, miembro de la Comisión de Misión, destaca que estos aceites nos recuerdan la unción recibida en el bautismo, la cual nos impulsa a ser testigos. Para ella, el bautismo es el "pilar fundamental para ser anunciador". Esta unción no nos deja solos, pues la acción del Espíritu Santo es la que nos permite continuar con el proyecto de Dios y salir a las periferias a anunciar al Resucitado. La Misa Crismal es, por tanto, una invitación a valorar el ministerio de nuestros sacerdotes y a redescubrir que, por nuestra consagración, cada cristiano tiene la misión innata de llevar a otros al encuentro con Dios y que esta misión se fortalece cuando el pueblo de Dios acompaña y sostiene a sus pastores en la oración.
1. Ungidos
En este año de la Santa Misión 2026, recordemos que la Misa Crismal unge a la Iglesia para la misión, fortaleciendo la comunión sacerdotal y recordando que todo cristiano, por el Bautismo, participa en la unción de Cristo para anunciar el Evangelio.
2. Misionero
“El sacerdote es un evangelizador y médico del alma humana", dice San Juan Pablo II, recordándonos reconocer su misión de ungir con la misericordia de Cristo, como en Isaías 61,1: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido; me ha enviado a llevar buenas nuevas a los oprimidos".
3. Mandato
Jesús manda: "Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolas... y enseñándoles a cumplir todo lo que yo he encomendado a ustedes" (Mt 28,19-20). Así, los óleos crismales ungen al presbiterio para ser Cristo que fortalece y envía.