En una sociedad de sufrimiento hay muchas personas que se convierten en Cirineos ayudando al necesitado desde su silencio, haciendo obras de caridad como Dios hace la invitación a dar no de lo que nos sobra, sino de lo poco que tenemos. El Padre Nahún Vásquez, párroco de la comunidad Nuestra Señora de los Remedios, en Tomalá, Lempira, manifestó que en una realidad donde muchas personas enfrentan dificultades, surgen figuras silenciosas que, con sus acciones, reflejan el verdadero sentido de la solidaridad y toman el “papel de Cirineos”.
Solidaridad
Asimismo, destacó sobre la figura de Simón de Cirene este personaje bíblico, aunque fue obligado a ayudar a Jesús a cargar la cruz, deja una enseñanza profunda sobre el valor de acompañar al prójimo. “No siempre será fácil ayudar, pero es necesario tener la disposición de hacerlo, incluso cuando no conocemos a la persona”, señaló el religioso. Por su parte el Padre Esteban Guzmán, encargado de la parroquia Santiago Apóstol de Camasca, Intibucá, explicó que, el Cirineo también representa la capacidad de detenerse en medio de la rutina para mirar al otro con compasión. “El cirineo nos enseña a hacer una pausa en el camino, a pesar de la prisa, para atender al que sufre”.
Servicio
Sin embargo, señaló, que la figura del Cirineo se refleja actualmente en muchas personas que sirven desde distintos espacios. “Hoy vemos cirineos en las hermanas religiosas que cuidan a los enfermos y ancianos, en quienes acompañan a los niños abandonados, y en aquellos que llevan ayuda a los hospitales o a las comunidades más necesitadas”, indicó el presbítero Guzmán. De igual forma reiteró que la Iglesia tiene un papel importante en fomentar estas acciones solidarias, promoviendo a las comunidades a ser más unidas y comprometidas con los más vulnerables. “Estamos llamados a ser más solidarios, a imitar a Cristo en el servicio, teniendo un corazón abierto para servir al necesitado”. Finalmente enfatizó que, este llamado cobra mayor sentido durante el tiempo de Cuaresma, como una oportunidad para vivir la fe a través de obras concretas. No basta con ver el dolor, hay que actuar, la fe se demuestra ayudando al que cae en el camino. Porque ser cirineo implica mucho más que una acción puntual, es un estilo de vida basado en la compasión y el servicio, la sociedad necesita más personas capaces de ver, sentir y actuar ante el dolor ajeno. El papel del Cirineo en la actualidad se refleja en muchas personas capaces de ayudar a quien más lo necesita, en un mundo sumergido en la pobreza y la indiferencia, es importante a acompañar a todos aquellos que sufren diferentes problemas.