El 25 de marzo de 2023, Fiesta de la Anunciación de Jesús, el presbítero José Vicente Nácher Tatay, CM, de 58 años, fue consagrado obispo en la Basílica de Suyapa y asumió el cargo de Arzobispo de la Arquidiócesis de Tegucigalpa. Celebrar los 3 años de ordenación episcopal de un misionero Paulino de nacionalidad española por nacimiento y hondureño por adopción es, ante todo, motivo para dar gracias a Dios, porqué desde su llegada a Honduras y en particular a Tegucigalpa a través de sus acciones ha tomado forma la cercanía del Señor, su presencia en medio de la vida diaria de muchos ha permitido que logren levantar sus miradas hacia Dios y a encontrarse con Él, en los momentos más inesperados. Nos alegramos y damos gracias a Dios por su vida como sacerdote al servicio de los más necesitados, por la compañía y el consuelo, por la fe y la esperanza, por la experiencia del amor de Dios, vividas en las parroquias a donde ha servido desde su llegada en el año 2,000.
Su labor de evangelización e impulso de proyectos educativos, de formación y actividades deportivas (Brotes Nuevos) entre la población joven, la creación de un centro que acoge a 700 jóvenes (‘Asla Wapaia’) y también la creación de una radio parroquial con energía renovable, procedente de la luz solar, como medio de evangelización, de formación y de comunicación entre los habitantes de la región de La Mosquitia que carecían de medios de acceso a internet o cobertura telefónica, son parte de esa vida entregada a Dios y al prójimo que transforma vidas con ternura, fe y esperanza y que le antecedía al llegar a Tegucigalpa.
Ahora, el arzobispo está empeñado en una tarea que permitirá guiar la vida comunitaria y eclesial en este nuevo año 2026, junto con sus compañeros en la Conferencia Episcopal de Honduras con la esperanza puesta en Cristo, con espíritu misionero destacando la importancia de la Santa Misión Nacional, como oportunidad para que muchos experimenten el gozo de la salvación en Cristo, en fraternidad y Justicia para sanar las heridas abiertas, corazones adoloridos en la sociedad hondureña producto de lo vivido en el pasado reciente y anhela construir una nación basada en la verdad, la solidaridad y el perdón.
Damos gracias a Dios por sus muchos dones, por su gracia, por este Obispo que ha dado muestras de su entrega total a su misión episcopal, por ser un hombre de juicios y pensamientos claros y firmes, prudente, sensato y que de manera discreta ha ido creando una estructura que acompaña y sostiene el caminar de los creyentes que forman parte de la Iglesia que peregrina en la Arquidiócesis de Tegucigalpa, tal como lo anticipó cuando fue notificado de su nueva asignación: A Tegucigalpa “iré a servir con todo el amor y toda la disposición a una arquidiócesis a la que quiero mucho, a unos fieles y a unos sacerdotes a los que envío mi saludo y mi aprecio. Voy a estar a su disposición para encontrarme con ellos, escucharles y juntos discernir la voluntad de Dios y de la Iglesia”.í...