El encuentro personal con Jesús es el punto de partida y senda viva hacia la conversión cristiana. Un toque divino que transforma el corazón disipa el ego y orienta la vida al Evangelio. No surgen de normas, sino de esa gracia que urge oración, silencio y apertura, como afirman sacerdotes hondureños y el Magisterio. El Padre Bairon Cárcamo, párroco de la comunidad de Cedros, Francisco Morazán lo resume: “El encuentro con Jesús es el más importante; transforma totalmente, como a San Pablo. Hay que desinstalarnos del ego, soltar cargas y priorizar Eucaristía, confesión y retiros cuaresmales” en este tiempo de preparación que nos ofrece la cuaresma es imprescindible hacer uso de los Santos Sacramentos, ya que son herramientas divinas que nos acercan a Dios en el camino de conversión.
Conversión
El teólogo David Cáceres profundiza, el encuentro con Jesús “no es emocional, sino en lo profundo del alma, mediante oración y Escrituras, como el ‘castillo interior’ de Santa Teresa. Requiere fe, humildad y silencio, incluso en nuestras noches oscuras”. Por su parte el Padre Carlos Rubio, vicerrector del Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa insiste: “Jesús primerea; la clave es dejarse encontrar en la Eucaristía, el encuentro supremo. Como María, escuchemos con corazón abierto para ser seducidos”. En la Biblia, ejemplos paradigmáticos ilustran esta verdad. Saulo, futuro San Pablo, camino a Damasco, es derribado por una luz celestial: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hch 9,4). Ciego tres días, es sanado por Ananias y bautizado, pasando de perseguidor a apóstol: “Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados” (Hch 22,16). Similarmente, Jesús invita a Andrés y Simón: “Venid y veréis” (Jn 1,39), transformándolos en discípulos. En esta Cuaresma, la invitación es clara: Ante el ruido del mundo, escuchar su voz que susurra: 'Venid y veréis'. Al despojarnos del ego y de todo lo que nos aleja de Dios, permitimos que Cristo viva en nosotros, transformando nuestra realidad y la de quienes nos rodean.
1. DISPOSICIÓN “Lo primero es dejarnos hacer por la palabra, que la palabra nos toque, que sea que le creamos a esa palabra que viene de Dios. Entonces es una disposición del corazón, una disposición de la mente, una disposición de todo el ser para amarle. con todo lo que somos”. PADRE CARLOS RUBIO
2. ESPACIO: “Sería exacto desinstalarnos de nosotros mismos y darle como que un punto especial en nuestra vida o un espacio en nuestra vida al Señor Jesús, porque definitivamente para encontrarnos o dejarnos encontrar con él, sería haciendo un espacio en nuestra vida personal” PADRE BAIRON CÁRCAMO