Desde su infancia en Haití, Wilson Destin descubrió que su vida estaba ligada al servicio en la Iglesia. Creció en un ambiente parroquial, acompañando a sacerdotes en largas jornadas hacia comunidades lejanas, donde la fe se vivía con entrega y sacrificio. “Es una llamada que he recibido de Dios, a través de la comunidad, de las personas que me acompañan”, expresó Destin, al recordar cómo fue confirmando su vocación en medio de su realidad cotidiana, no se trató de un momento extraordinario, sino de una experiencia construida día a día en el servicio.
Servicio
En su parroquia de origen, San Juan Bautista, participaba activamente apoyando al párroco, incluso caminando largas distancias para llegar a las capillas. Esa vivencia despertó en él el deseo de servir, aunque en un inicio no tenía claro su camino dentro de la vida religiosa. Fue a través del contacto con los Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad que encontró una comunidad donde se sintió identificado. Desde entonces, ha recorrido un proceso de formación constante, marcado por desafíos personales, culturales y académicos.
Desafíos
Uno de los momentos más difíciles fue su llegada a Costa Rica, donde enfrentó la barrera del idioma. “Cuando entré a Costa Rica fue un dolor de cabeza porque llevé una clase de filosofía que era en español, mis compañeros latinos que hablaban español no me entendían, entonces fue frustrante, volver a aprender de nuevo, pero con práctica, disposición y deseo, se avanza rápido”, recordó, sin embargo, con esfuerzo y determinación logró adaptarse, demostrando que la vocación también implica perseverancia.
Familia
A nivel familiar, su decisión no fue fácil al inicio, su madre, arraigada a las tradiciones del campo, se resistía ante la idea de no tener nietos. No obstante, con el tiempo, su postura cambió profundamente. “Hoy puedo experimentar el amor de Dios a través de mi mamá, un amor incondicional que no espera nada a cambio”, compartió. Wilson expresó como se siente al estar a tan solo días de su ordenación como diacono, “Es una bendición de Dios poder responder a esta llamada al servicio que he dicho sí, es una bendición de Dios, es un reto ver también la fe de las personas que han puesto fe en nosotros y tratamos de responder de la mejor manera”, manifestó.
Ahora, a las puertas de su ordenación diaconal, Wilson Destin vive este momento como una bendición y un compromiso. “Es un reto, porque también vemos la fe que las personas han puesto en nosotros y tratamos de responder a esa confianza”, afirmó.
Conozca a Wilson Destin
Wilson Destin es originario de Haití. Actualmente se congrega en la parroquia Santísima Trinidad, desde joven estuvo vinculado al servicio de la iglesia en su comunidad, donde nació su vocación al servicio. Ha realizado su proceso formativo en el extranjero, enfrentando desafíos como el idioma y la adaptación cultural. Será ordenado diácono el 25 de abril, dando un paso más en su camino de entrega a Dios y a la Iglesia.