San Pedro Sula se llena de gozo al celebrar que cuenta con un nuevo sacerdote y tres diáconos, quienes han recibido el Sacramento del Orden mediante la imposición de manos y la oración consecratoria de Monseñor Miguel Lenihan, Obispo de esta Iglesia particular. La celebración eucarística fue concelebrada por los obispos eméritos, el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez y Monseñor Ángel Garachana, quienes se unieron en acción de gracias por este don para la diócesis y para todo el pueblo de Dios.
Acompañamiento
Monseñor Miguel realizó la ordenación sacerdotal de Marcos Irrael Valladares Montoya y a tres nuevos diáconos: Lorber Martin Aquino, Eduardo Antonio Carranza Aguilera y Eduardo Fernández Quinteros. A este acontecimiento se unieron con júbilo y gozo, sacerdotes, religiosas, familiares. El rito inició con la petición de ordenación diaconal que realizó el padre Héctor Banegas ante el Obispo, manifestando que después de consultar al pueblo cristiano, da testimonio de que son considerados dignos. A lo que Monseñor Miguel respondió: “Con el auxilio de Dios y de Jesucristo, nuestro Salvador, elegimos a estos hermanos nuestros para el Orden de diáconos”. El Cardenal Óscar Andrés Rodríguez en su homilía expresó que, “el diaconado en la Iglesia nace precisamente por el servicio a los pobres, a las viudas y huérfanos”. De igual forma agregó que al ser atraído por Jesús, encontrarse con él, vivir en él con alegría “nos convierte en misioneros”.
Ordenación
Asimismo, continuó con un diálogo entre los ordenados, monseñor Miguel les impuso las manos y realizó la plegaria de ordenación a los diáconos. Seguidamente la imposición de manos al nuevo presbítero y la plegaria ordenación de parte del obispo, luego Marcos Irrael fue revestido con la Estola y la Casulla sacerdotal. Al finalizar la Santa Misa, todos recibieron la bendición del arzobispo Lenihan y con aplausos y alegría, la iglesia da la bienvenida y recibe con gozo y entusiasmo a los recién ordenados para el servicio de Dios.
“Seguir a Jesucristo, dentro de una Iglesia servidora requiere una auténtica conversión cambiando nuestros criterios por los de Jesús”
Cardenal Óscar Andrés Rodríguez
Arzobispo emérito de Tegucigalpa