El sábado 15 de agosto en la Catedral Metropolitana San Pedro Apóstol, por imposición de manos y oración consecratoria de Monseñor Miguel Lenihan, los diáconos Eduardo Antonio Carranza Aguilera, Lorber Martín Aquino Sambulá y Eduardo Fernández Quintero fueron ordenados sacerdotes.
La Arquidiócesis de San Pedro Sula se llena de gratitud y se une a la felicidad de los padres, familiares, amigos y comunidades que han acompañado con su oración este proceso de formación a estos tres nuevos servidores del altar que se unen al clero arquidiocesano.
Experiencias
Los tres jóvenes que valientemente dijeron sí al Señor vivieron su etapa pastoral con mucha esperanza.
Para el Padre Eduardo Carranza todo el proceso formativo fue un tiempo de gracia. “Fue maravilloso descubrir la confianza de la Iglesia a través de mi arzobispo, que me ha confiado una tarea particular”. Su experiencia pastoral en el Seminario Menor Santiago Apóstol, con la pastoral vocacional y apoyando espacios académicos en el Instituto San Vicente de Paúl, sirvieron para afianzar su compromiso. El Presbítero Lorber Aquino destaca su experiencia pastoral como algo grandioso porque en ella experimentó el amor de Dios que se manifiesta en las personas con quienes compartió y a quienes sirvió en nombre de Cristo, que lo ha llamado.
En tanto, el Padre Eduardo Fernández compartió por más de año y medio en la Parroquia Nuestra Señora de la Visitación, donde según dijo, aprendió mucho de la entrega, disposición y amor de sus laicos. Aseguró, que sigue viviendo esta experiencia con total apertura a la voluntad de Dios, dejándose guiar por los que ya han hecho camino previo.
Que el Señor les permita seguir siendo instrumentos de unidad, reconciliación y esperanza para todos aquellos a quienes serán enviados.