La muerte de Monseñor Teodoro Gómez, Obispo de Choluteca, ocurrida el 28 de septiembre en Madrid mientras se dirigía a participar en la visita ad limina, ha dejado vacante la sede episcopal de la diócesis. Sin embargo, la Iglesia cuenta con normas claras para garantizar la continuidad de su gobierno pastoral y administrativo durante este período de transición.
Normativa
Ante la ausencia de un obispo diocesano, y si no existe un obispo auxiliar que asuma determinadas funciones, el Código de Derecho Canónico establece que, el gobierno provisional de la Diócesis recae en el Colegio de Consultores, salvo disposición distinta de la Santa Sede. Corresponde a este organismo reunirse con prontitud para elegir a un administrador diocesano, quien tendrá la responsabilidad de conducir temporalmente la Iglesia particular hasta el nombramiento de un nuevo obispo. La elección debe realizarse dentro de los ocho días siguientes a la notificación oficial de la vacancia de la sede. Si transcurrido ese plazo no se hubiera efectuado una elección legítima, la responsabilidad pasa al arzobispo metropolitano y, en su defecto, al obispo sufragáneo de mayor antigüedad.
Dirección
Una vez designado, el administrador diocesano debe comunicar su elección a la Santa Sede y velar por la continuidad de la vida pastoral y administrativa de la diócesis, respetando siempre los límites que el derecho canónico establece para un gobierno temporal. La vacancia de la sede no paraliza la misión de la Iglesia: las parroquias continúan su labor ordinaria y los párrocos permanecen en sus funciones. No obstante, de manera general, cesan en su cargo el vicario general y los vicarios episcopales, salvo las excepciones previstas por la legislación eclesiástica.
En el caso de Choluteca, el Colegio de Consultores ya se reunió y procedió al nombramiento del administrador diocesano. Al mismo tiempo, se ultiman los preparativos para las exequias de Monseñor Gómez. Los actos fúnebres se desarrollaron durante dos días en el Instituto Santa María Goretti, mientras que la Misa Exequial ha sido en la Catedral de Choluteca, donde también recibirán sepultura sus restos mortales. La designación del próximo obispo corresponde exclusivamente al Papa y no está sujeta a un plazo determinado. Mientras tanto, los fieles están llamados a acompañar este momento con su oración, tanto por el eterno descanso de Monseñor Teodoro Gómez como por quienes tienen la responsabilidad de conducir la diócesis durante la vacancia y por el pastor que, en su momento, será enviado para guiar a la Iglesia de Choluteca. La oración, más que una petición para apresurar un nombramiento es una expresión de comunión y confianza en la acción de Dios sobre su Iglesia.