Originario de Santa Cruz del Potrero, en Juticalpa, Olancho, Monseñor Jenry Ruiz creció como el menor de 13 hermanos, en una familia dedicada al trabajo del campo. Desde niño ayudaba en las labores de la casa, llevaba las vacas al potrero, participaba en la siembra de maíz y aprendió a elaborar cuajada. Junto a su madre también participaba en las celebraciones de los mártires de Olancho, experiencias que marcaron profundamente su vida y su fe.
Inclinación
Su vocación sacerdotal, surgió en parte, al observar la escasez de sacerdotes en Olancho. “Durante tres años mantuve una rutina entre la oración, el trabajo y los estudios. Yo asistía a Misa cada mañana, trabajaba por las tardes en una sastrería y estudiaba por las noches. Fue en ese período cuando comencé a sentir una especial cercanía con la Eucaristía y tomé la decisión de convertirme en sacerdote”, comentó.
Decisión
Al comunicarle la decisión a sus padres, recibió el apoyo incondicional. Durante su formación en el seminario encontró en la oración una de sus principales fortalezas, “recuerdo especialmente los 15 minutos que dedicaba diariamente a visitar a Jesús Sacramentado”, según expresa, fue una práctica que, lo ayudó a mantenerse firme en su vocación.
Ordenación
En 1997 fue ordenado diácono en San Francisco de La Paz y en mayo de 1998, recibió la ordenación presbiteral. Su vida sacerdotal estuvo vinculada principalmente al trabajo parroquial, hasta que recibió la llamada del Nuncio Apostólico Gábor Pintér para asumir una nueva responsabilidad dentro de la Iglesia. Al principio dudó y consideró que otras personas podían estar mejor preparadas para asumir esa misión. Sin embargo, “cuando miré al Crucificado, como podía decir que no”, afirmó.
La Santa Sede, a través de la Nunciatura Apostólica en Honduras, informó el 10 de marzo de 2023, su ordenación episcopal.
El 6 de mayo del mismo año, en medio de decenas de fieles de diferentes partes del país y en compañía del clero de las diócesis de Juticalpa y Trujillo, fue ordenado Obispo, por imposición de manos de Monseñor José Bonello, Obispo de Juticalpa.
Ministerio
Desde entonces, su ministerio episcopal ha estado marcado por la memoria de los mártires de Olancho y por figuras como Juan López, a quien recuerda por su compromiso con el bien común, la ecología y la justicia de su pueblo. Su historia, desde las labores del campo hasta el servicio episcopal, refleja una vida guiada por la fe y el compromiso con los demás. Una convicción resume su camino: “Si el Señor te llama, respóndele”.