Desde los comienzos de la Diócesis, la labor pastoral estuvo a cargo de congregaciones misioneras que desempeñaron una acción crucial en la configuración de la Diócesis, pero la preocupación de un clero nativo, diocesano, estuvo siempre latente en el corazón de cada obispo.
Esta preocupación llevó a monseñor Jaime Brufau CM, el 25 de julio de 1992, a fundar el Seminario Menor “Santiago Apóstol” dedicado a la formación de los seminaristas menores para que fueran configurando su llamado al sacerdocio y, posteriormente, ingresar al Seminario Mayor “Nuestra Señora de Suyapa” en Tegucigalpa, para seguir su proceso formativo de cara al sacerdocio.
Hoy el seminario menor no solo se dedica a los seminaristas menores, sino, también, a la formación de los procesos vocacionales de donde surgen los candidatos al seminario menor y mayor.
Clero diocesano
Con la llegada de monseñor Ángel Garachana CMF, el 3 de febrero 1995, se continuó con la preocupación de las vocaciones nativas para la Diócesis y fue en su episcopado que se