La sociedad hondureña por años viene arrastrando una crisis política, donde pareciera una eterna competencia entre las diversas ideologías, y surge la oposición desleal y destructiva por parte de quienes al ser gobierno terminan decepcionando y luego “en la llanura” están siempre “en contra de todo y a favor de nada”.
San Juan Pablo II, en su discurso del Jubileo de los políticos, afirmó que “No se puede justificar un pragmatismo que, también respecto a los valores esenciales y básicos de la vida social, reduzca la política a pura mediación de los intereses o, aún peor, a una cuestión de demagogia o de cálculos electorales. Si el derecho no puede y no debe cubrir todo el ámbito de la ley moral, se debe también recordar que no puede ir contra la ley moral”.
Referente
Es así que, la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) ha visto en Santo Tomás Moro un referente de ética y moral en la política. Dos virtudes que, como nos dice el Padre Leonardo Ascencio “Cuando los políticos buscan este bien, no se van a dejar guiar, no se van a dejar vender, sino que, por el contrario, defenderán la vida, defenderán todo aquello que implemente el avance para la sociedad”. Y aquí nos podemos referir a un avance en los valores y la justicia que tiene que prevalecer.
Valores
La ética y la moral son esos valores intrínsecos que van a prevalecer en un criterio, y permitirnos decir; esto está bien o esto está mal. Por un lado, la moral en sí va a defender y custodiar que la ética pueda ejercer todo lo que conlleva el bien en nuestra sociedad. Por lo que, la moral es algo que no va a ir en contra del ser humano, y la ética guía e ilumina para saber lo que se puede ejercer para el bienestar de la sociedad.
El teólogo Abraham Gálvez sugiere que “Santo Tomás Moro, debe convertirse en un auténtico modelo del funcionario público, consciente de que la única forma de trabajar por el bien común es encomendándose a Dios, no de palabras, sino con la coherencia de vida”.
“Un político que realmente confía en su Señor, es capaz de anteponer el bien común y no buscará enriquecerse a toda costa.” Abraham Gálvez / Teólogo