San Pablo fue un hombre apasionado por Cristo que después de ser un perseguidor de los cristianos se convirtió en un gran misionero, anunciando a Jesucristo. Nació alrededor del año 10 después de Cristo, originalmente era conocido como Saulo de Tarso, su vida se desarrolló en una ciudad muy importante para el imperio Romano, punto de encuentro de diferentes culturas y religiones.
Conversión
Es en el viaje hacia Damasco, cuando Saulo fue rodeado por una luz brillante del cielo que lo hizo caer al suelo, escuchó una voz que le preguntaba: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Al preguntar quién era, la voz respondió: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues". Después de su conversión, Saulo adoptó el nombre de Pablo y se dedicó a predicar el mensaje de Jesús.
Partiendo de la conversión de Pablo, Monseñor Darwin Andino, obispo emérito de la Diócesis de Santa Rosa de Copán, invito a leer todas las cartas de este santo “A través de ellas les hablaba a sus comunidades cuando no podía visitarlas, anunció con valentía el Evangelio y hoy, su ejemplo nos sirve a nosotros de inspiración para anunciar a Cristo”.
Por su parte, la hermana María Elena Díaz de las misioneras de Marilam destacó como San Pablo se convirtió en un apóstol influyente “Viajó por diversas regiones, estableciendo comunidades cristianas. Su vida y enseñanzas reflejan un profundo compromiso con su nueva fe, y su historia es un testimonio del poder transformador de Dios”.