Si bien es cierto que San Juan Bautista, no anunciaba el nacimiento de Jesucristo, es el encargado de preparar su venida desde mucho antes. Cuando la Virgen María visita a Isabel, su prima, las dos estaban embarazadas y cuando Isabel escuchó a María, el niño en su vientre dio saltos y se llenó del Espíritu Santo, es decir, San Juan Bautista desde el vientre de su madre reconoce a su Señor como el que ha de venir a reinar y traer la verdad.
Desde la venida de Juan, los frutos de la conversión son replicados para que se apliquen ahora y en cada momento de la vida, porque el Reino de Dios no puede llegar si no se han dado los frutos de la conversión, es por eso por lo que el bautista, abre paso para la preparación de un cristiano advirtiendo los errores que se deben corregir para recibirlo.
Para el Padre Tony Salinas, párroco de la comunidad San Juan Bautista de Ojojona menciona que uno de los rasgos fundamentales del santo es la vida espiritual que se vio alimentada en el tiempo que vive en el desierto, sin duda alguna Juan era temeroso de Dios y sintió la necesidad ferviente de prepararse él personalmente a esa próxima llegada del Mesías a quien él tenía que anunciar y señalar.
El Padre Salinas, señaló que Juan Bautista es un místico “un hombre que vive de la intimidad con Dios, en el silencio del desierto, seguramente allí rumiaba, escrutaba, meditaba, todo el compendio de la Sagrada Escritura, que podían verificar la presencia del Mesías”.
Asimismo, puntualizó que San Juan es el precursor de tiempos nuevos y “eso creo que nos sirven para nuestra situación actual, el profetismo de Juan es el de anunciar tiempos nuevos que significarán para estrenar, que son mejores que los anteriores.