En medio de corrientes culturales que llevan a algunos a concebirse como animales o a imitar comportamientos no humanos, la Iglesia que es madre y maestra, nos recuerda una verdad fundamental: la dignidad del ser humano no se puede rebajar ni confundir. Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, y esa identidad única nos coloca por encima de cualquier reducción que desfigure lo que realmente somos.
Tendencia
En esta era digital, modas, tendencias y redes sociales que impulsan nuevas identidades; surgen personas que se perciben con identidad no humana. Algunas personas se identifican profundamente con animales, han generado debate público al desafiar la identidad. La Iglesia responde con acompañamiento evangélico, sin burla ni rechazo, fortaleciendo en discípulos misioneros la dignidad humana como don divino para guiar a niños, adolescentes y jóvenes. La Biblia proclama en el libro del Génesis 1,27 "Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó". La Doctrina Social de la Iglesia lo afirma: "Siendo en la imagen de Dios, el individuo humano posee la dignidad de una persona, capaz de autoconocimiento, autoposesión y de darse libremente, entrando en comunión" (Compendio DSI, 108).
Reacciones
Juan Diego Lacayo, representante del movimiento Por Nuestros Hijos, hace un llamado urgente a la reflexión basado en principios antropológicos y espirituales: "Hemos sido creados a imagen y semejanza del Creador; por lo tanto, si no amamos y respetamos nuestra propia naturaleza humana, no podemos decir que amamos a Dios". El psicólogo Rafael Mejía expone que este fenómeno debe entenderse, en muchos casos, como una moda transitoria impulsada por la búsqueda de sentido de pertenencia y la gratificación inmediata (dopamina) que ofrecen las redes sociales. Ante este panorama, el especialista recomienda un abordaje integral: "Es fundamental buscar ayuda profesional y apoyo espiritual, actuando siempre con firmeza, pero sin violencia".
Padre José Antonio Chavarría
Párroco Cristo Señor de las Mercedes
“Suelo decir que Dios es el eterno enamorado de nuestra alma, imaginemos un joven enamorado, alguien cuya devoción no conoce límites. Nos ama con tal intensidad que vive en una búsqueda permanente de nuestro encuentro, aguardando en cada rincón de nuestra vida. Su amor no es pasivo: es una fuerza incansable que, a pesar de nuestras distancias, jamás se agota de amarnos”
Maricela Turcios
Especialista en Doctrina Social
"La persona humana es, por definición, templo vivo del Espíritu Santo; poseemos una chispa divina que nos dota de espíritu e inteligencia, facultades superiores que nos distinguen de las plantas y el resto de los animales, nuestra misión es guiar a nuestros hijos hacia el bien y la verdad, enseñándoles a valorar la grandeza de su propia humanidad"
Rafael Mejía
Psicólogo
"Son modas transitorias impulsadas por la necesidad de membresía y la gratificación inmediata de la dopamina", más que una orientación de identidad real, el entorno digital refuerza estas conductas para encajar en grupos específicos, por lo cual es vital orientar al joven para que no renuncie a su dignidad ni a las facultades propias de su naturaleza humana"
¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
1 Corintios 3,16
El Papa Francisco nos explica la dignidad humana
“La fe nos enseña que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, hechos para el amor y la comunión de vida con Él, con los demás y con toda la creación. Nuestra dignidad conferida por Dios y los derechos que de ella derivan son el fundamento último de toda vida social, con graves implicaciones sociales, económicas y políticas." Así dijo el Papa Francisco, en la Audiencia General del pasado 12 agosto 2020.