En medio de una catequesis sobre la Virgen María y la vida espiritual, el sacerdote Pablo Hernández recordó a los fieles que el camino hacia Cristo pasa también por la disponibilidad del corazón humano, siguiendo el ejemplo del “sí” de la Virgen en la Anunciación.
Durante su reflexión en el programa “A Jesús por María”, que se transmite por Radio Católica 910, el sacerdote explicó que así como María permitió con su respuesta que el Hijo de Dios naciera en Belén, hoy el Señor sigue esperando la respuesta libre de cada persona y de cada familia.
“Así como Jesús necesitó el sí de María para nacer en Belén, hoy el mundo necesita nuestro sí para que Jesús nazca en nuestras familias.”
El sacerdote subrayó que aceptar a Cristo en la vida cotidiana implica dejar que el Señor sea el centro de la vida familiar, orientando las decisiones, los proyectos y la manera de vivir.
María, camino para llegar a Jesús
En su enseñanza, el padre Hernández retomó la espiritualidad de Louis-Marie Grignion de Montfort para explicar que la devoción a María no es un sentimentalismo, sino un camino espiritual profundo que ayuda al cristiano a configurarse con Cristo.
Para ilustrarlo, utilizó una comparación conocida en la espiritualidad mariana: la diferencia entre el escultor y el fundidor. Mientras el escultor trabaja la piedra golpe a golpe con martillo y cincel, el fundidor utiliza un molde donde se vierte el metal derretido para obtener la forma deseada.
Según explicó, en la vida espiritual María es ese molde que ayuda a que Cristo tome forma en el creyente.
“Si nosotros nos metemos en ese molde que es María, ella nos da la forma de su Hijo rápidamente.”
Sin embargo, para que esto sea posible —explicó— es necesario un proceso interior de humildad y desprendimiento.
“El metal debe derretirse para entrar en el molde. En la vida espiritual eso significa derretir el orgullo, el ego y nuestras propias voluntades, para que la gracia de Dios pueda actuar”, explicó.
Un camino más corto, fácil y seguro
Durante su catequesis, el sacerdote también explicó por qué la tradición de la Iglesia presenta a María como un camino privilegiado para llegar a Cristo.
Según explicó, este camino es más corto, más fácil y más seguro.
Es más corto —señaló— porque de la mano de María se avanza en poco tiempo más que en años de esfuerzo individual. Es más fácil porque, como una madre que carga a su hijo en brazos, la Virgen ayuda a llevar el peso de la cruz. Y es más seguro porque quien vive bajo su protección permanece resguardado del mal.
María y la acción del Espíritu Santo
El sacerdote también profundizó en la relación entre María y el Espíritu Santo, recordando el pasaje del Evangelio de Lucas donde el ángel anuncia que el Espíritu vendrá sobre ella.
En este sentido, citó el Catecismo de la Iglesia Católica, que presenta a María como la obra maestra de la misión del Hijo y del Espíritu Santo.
Para el padre Hernández, comprender este misterio ayuda a entender que la devoción mariana no se limita a la emoción o a la contemplación de una imagen, sino que conduce a una vida espiritual más profunda.
“María no es solo una imagen hermosa —explicó—, es el sagrario viviente del Espíritu Santo”.
El rosario y la vida espiritual en familia
En su mensaje final, el sacerdote invitó a los fieles a fortalecer la vida espiritual en el hogar a través de la oración, especialmente del rosario.
Según explicó, cuando una familia reza con fe, se abre a la acción de Dios.
“En una casa donde se reza el rosario con fe, María atrae al Espíritu Santo sobre esa familia”, afirmó.
El programa “A Jesús por María”, conducido por el padre Pablo Hernández, se transmite cada semana por Radio Católica 910 y también está disponible en plataformas digitales como Spotify, donde los oyentes pueden volver a escuchar las catequesis y reflexiones.
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