Este domingo, con la celebración del Buen Pastor, concluimos la Semana de Oración por las vocaciones, que este año, dedicado a la Santa Misión, cobra una especial relevancia destacar, que toda vocación es misionera. La Iglesia hace un llamado a todos los fieles a elevar una plegaria constante para que el Señor suscite inclinación al sacerdocio, la vida consagrada y el matrimonio, en clave de misión, recordando que cada bautizado tiene un papel fundamental en la evangelización. El Padre Alberto Enamorado, párroco de la Parroquia Divina Providencia de Tegucigalpa, explicó que la motivación es clave para responder al llamado de Dios, “Algo nos mueve desde dentro y también existen factores externos que influyen en nuestra voluntad, en el caso de los vocacionados misioneros, el simple hecho de sentirse llamados ya es un primer paso”, expresó.
Misión
El presbítero señaló que uno de los principales desafíos es la falta de conciencia sobre ese llamado, “Como cristianos debemos despertar esa conciencia: todo bautizado tiene una misión en el mundo, es Dios quien nos llama y la Iglesia quien nos envía a evangelizar”. El sacerdote también destacó que la misión no puede detenerse ante las dificultades, “Debemos seguir sembrando la semilla del Evangelio, confiando en que Dios hará su obra, no hay que cansarse, sino pedir al Espíritu Santo creatividad para llegar a más personas”, agregó. Por su parte, Laura Sierra, secretaria adjunta de la Comisión Nacional de Pastoral y miembro del Equipo Arquidiocesano de Misión de Tegucigalpa, subrayó que las vocaciones nacen en ambientes donde la fe se vive activamente, “Surgen más fácilmente en familias y comunidades misioneras, la fe se fortalece cuando se comparte, y cada experiencia misionera impulsa a ir más allá de las fronteras”, indicó. Sierra también resaltó que la misión es un compromiso de toda la Iglesia, “el llamado es para todos; bautizados y enviados, no es una tarea exclusiva de unos pocos, sino una consecuencia del encuentro con Cristo”, sostuvo.
Oración.
En esa misma línea, la religiosa Addy Bejarano recordó que la vocación es un don de Dios que se descubre en la oración. “Todos estamos llamados a la vida cristiana, la vocación no es solo sacerdotal o religiosa; también está el matrimonio y la vida laical, lo importante es estar abiertos a escuchar la voz de Dios”, explicó. Asimismo, Bejarano, hizo mención a estar atentos ante el llamado de Dios, “La gracia de Dios va entrando en el corazón de la persona y la persona tiene que estar en esa apertura interior, pero escuchando la voz de Dios”. Finalmente, la Iglesia invita a todos los fieles a orar con insistencia, a fomentar espacios de discernimiento y a acompañar a quienes sienten inquietud vocacional, confiando en que el Señor sigue llamando y enviando obreros a su mies.
Dato:
La oración sostiene el surgimiento vocacional
La oración constante es fundamental para el surgimiento de vocaciones misioneras, la Iglesia enseña que, al pedir con fe, Dios toca el corazón de las personas y despierta el deseo de servir, comunidades orantes generan ambientes propicios donde jóvenes y adultos pueden discernir su llamado con mayor claridad.