En la parroquia San José del barrio Medina, perteneciente a la Arquidiócesis de San Pedro Sula, inicia la segunda etapa de la Misión 2026, con el envío de decenas de laicos, quienes llevarán la palabra de Dios a través del Evangelio a las distintas comunidades de la zona.
Durante la jornada se llevó a cabo la Santa Eucaristía, presidida por el Padre Carlos Mejía, en la sede parroquial. De igual forma, en diferentes horarios se llevó a cabo el envío en las comunidades San Martín de Porres, Medalla Milagrosa y San Juan de Dios.
Disposición
El Padre Carlos Mejía, destacó que la pastoral de misiones es una de las más organizadas de la parroquia, los niños, jóvenes y adultos están visitando simultáneamente los hogares, además indicó que él ha formado parte de las visitas a hogares de manera conjunta con las comisiones. Asimismo, afirmó que para el mes de octubre se tiene previsto declarar la parroquia en misión permanente.
Por su parte, Reinaldo Hernández integrante de la pastoral de misiones, explicó que recientemente en la parroquia se realizó una Jornada de Formación Kerigmática, finalizando así la primera etapa de la Santa Misión y dando paso a la segunda etapa, “La Siembra”.
Servicio
La jornada contó con la asistencia de más de 200 misioneros, quienes participaron en momentos de formación espiritual, reflexión, oración y sobre todo dispuestos a servir a la Iglesia y a evangelizar a través de las misiones, contando también con el apoyo del Padre José Jairo Holguín, quien a su vez compartió un tema formativo con los presentes.
Finalmente, se celebró la Hora Santa y se concluyó con la Santa Eucaristía presidida por el Padre Carlos Roberto Mejía, concluyendo de esa manera la jornada para que los participantes tuviesen un momento de oración con Jesús Sacramentado.
La Iglesia a través del Papa León XIV manifiesta que, “el mundo sigue necesitando estos valientes testigos de Cristo, y las comunidades eclesiales siguen necesitando nuevas vocaciones misioneras, que debemos tener siempre en el corazón y por las que debemos rogar continuamente al Padre. Que Él nos conceda el don de jóvenes y adultos dispuestos a dejarlo todo para seguir a Cristo en el camino de la evangelización hasta los confines de la tierra”.