En el video de las intenciones de oración para el mes de marzo, titulado "Por el desarme y la paz", León XIV continúa el proyecto "Reza con el Papa", pidiendo por la paz en el mundo y solicita a las naciones a renunciar a las armas y elegir el camino del dialogo y la diplomacia.
Llamado a dejarse moldear por el Señor
El Santo Padre se dirigió a Dios diciendo “desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia para que podamos ser instrumentos de reconciliación” en el video que lanza periódicamente cada mes.
En su oración indicó que, cada ser humano es moldeado a imagen y semejanza de Dios “creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción”.
Asimismo, invocó al Padre Celestial para que nos ayude a comprender que “la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos”. Agregó su Santidad
Petición por la paz y el abandono total a proyectos de muerte
Por lo tanto, el Papa pidió a Dios para que ilumine a los lideres de las naciones y puedan tener la valentía de abandonar “proyectos de muerte, detener la carrera armamentista, y sobre todo poner en el centro de la vida a los más vulnerables”. De igual manera en su mensaje reiteró “que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad”.
Finalmente, hizo la rogación al Espíritu Santo, para que seamos constructores fieles y creativos de paz cotidiana, “en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades”. Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean “semillas de un mundo nuevo”. Concluyó el Sumo Pontífice.
ORACIÓN DEL PAPA LEÓN XIV
Reza con el Papa León XIV por el desarme y la paz | Marzo
Señor de la vida, que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción. Tú que saludaste a tus discípulos diciendo, la paz esté con vosotros, concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacer la realidad en la historia.
Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia. Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia para que podamos ser instrumentos de reconciliación. Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista y poner en el centro la vida de los más vulnerables. Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad. Espíritu Santo, haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana, en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo.
Amén