El Pontífice destaca la importancia de "estar injertados en Cristo, ser por gracia hijos de Dios" antes de cualquier tarea o función.
En la audiencia general el sumo Pontífice subraya que la Iglesia es un solo pueblo, pero incluye a toda la humanidad en su diversidad, y que cada cristiano está llamado a «difundir el Evangelio por todas partes y a todos, para que cada uno pueda entrar en contacto con Cristo».
Su Santidad expresó que, "incluso quienes no han recibido todavía el Evangelio están, de alguna manera, orientados al pueblo de Dios y la Iglesia, cooperando a la misión de Cristo, está llamada a difundir el Evangelio en todas partes y a todos, para que cada uno pueda entrar en contacto con Cristo".
Iglesia símbolo de amor y esperanza
La Iglesia está para recibir incesantemente la vida del Padre y para vivir como sus hijos y hermanos entre todos. Por lo tanto, la “ley que anima las relaciones en la Iglesia es el amor, así como lo recibimos y lo experimentamos en Jesús, y su meta es el Reino de Dios, hacia el cual camina junto a toda la humanidad”. Señalo el Pontífice
Cumplir la voluntad de Dios
Asimismo, indicó que el pueblo sin dejar de ser uno y único debe extenderse a todo el mundo y en todos los tiempos, para así cumplir el designio de la voluntad de Dios, quien en un principio creó una sola naturaleza humana, y a sus hijos, que estaban dispersos.
Al finalizar su catequesis, León XIV evocó la imagen de la Iglesia como “arca única de la salvación”, amplia nave que acoge las diversidades humanas. Además, sostuvo que "es un signo puesto en el corazón mismo de la humanidad, llamada y profecía de esa unidad y de esa paz a la que Dios Padre llama a todos sus hijos".
La Iglesia es incluyente y es el camino para encontrar y experimentar el amor de Dios, todos estamos llamados a ser portadores del anuncio de la Buena Nueva en todas partes.