El misterio de la Visitación es la prueba de que la fe cristiana no se vive en el aislamiento. Como bien lo explican los miembros de la Legión de María, la Virgen se convierte en el modelo perfecto de entrega porque reúne en sí misma las virtudes teologales y tres actitudes clave que son la escucha, la oración y el encuentro personal con Dios. Y es que María no se guarda la gracia, sino que la pone en movimiento en este misterio.
Esta entrega generosa, que brilla en el encuentro con Santa Isabel, es la evolución del “Si” pronunciado en la Anunciación. Ese "Sí" de María que no se quedó en la intimidad de su hogar; sino que, se hizo fecundo al ponerse en camino hacia la montaña. Ella, siendo una creación, reconoció la infinita bondad del Creador y aceptó su voluntad por encima de su propia historia.
Para la vida comunitaria de hoy, este pasaje es una invitación directa a dejar de lado los proyectos personales y las comodidades que nos atan, para permitir que Dios obre libremente a través de nuestras manos.
Para un legionario de María, este pasaje define la esencia de su apostolado: servir con humildad bajo el amparo del silencio y la sencillez de la Virgen. No se trata de buscar el aplauso o elogios, sino de imitar el testimonio de la Madre del Cielo, atesorando en el corazón tanto los momentos buenos como los difíciles. Es en esa discreción donde se manifiesta la fuerza de la caridad y se permite que la mano de Dios actúe en el prójimo.
“La Virgen María desde un inicio es ese modelo perfecto de entrega cristiana por reunir en sí la escucha, la oración y ese encuentro personal con Dios” Alejandro Soto, Presidente de la Legión de María .
Festividad
El 31 de mayo la Iglesia Católica celebra la Fiesta de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María a su prima Santa Isabel, acontecimiento instituido oficialmente por el Papa Urbano VI para pedir por la paz y la unidad de la Iglesia.