María Magdalena es una de las santas más importantes de la Biblia, fue una devota discípula y amiga cercana de Jesús durante el tiempo de su ministerio, y una de las pocas que permaneció con Él durante su agonía en la cruz. Era una de las tres mujeres que fueron a ungir su cuerpo en el sepulcro la mañana de Pascua, convirtiéndose en la primera persona en anunciar la resurrección a los demás, cuando fue y les dijo a los apóstoles que había resucitado.
El Evangelio relata que Jesús expulsó siete demonios de María Magdalena, y aunque su vida de pecado es una parte importante de su historia, es más importante recordar cómo vivió después de conocer a Cristo. Su vida de virtud y de penitencia por sus pecados pasados es la razón por la que se la considera una prueba de la misericordia y la gracia de Dios.
Encuentro
El Padre Bryan Arriola, vicario de la Parroquia Nuestra Señora de Los Dolores, explicó que todos tenemos la oportunidad de salir al encuentro con Jesús y abandonar el mal reencontrándonos con el bien como Magdalena. Al experimentar la misericordia de Jesús decidió ir detrás de él, como discípula, como seguidora y como creyente.
Por su parte, Sor Ady Bejarano, de las Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia, dijo que el testimonio de la discípula del Señor es una invitación a todo cristiano que, aunque caigamos, Dios nos puede levantar siempre y que a pesar de nuestras debilidades la misericordia de Dios es mucho más grande. Siendo débil y frágil Jesús la transformó en la primera evangelizadora de su resurrección.