En medio de un mundo marcado por la incertidumbre, las divisiones y la pérdida de esperanza, la figura de la Virgen María continúa apareciendo como un signo de consuelo y fortaleza para los creyentes. La Iglesia Católica celebra el lunes después de Pentecostés la Memoria de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, una festividad que recuerda que la madre de Jesús sigue acompañando espiritualmente a los discípulos de Cristo y animando la misión evangelizadora de la Iglesia.
Recordatorio
La memoria litúrgica fue establecida oficialmente por el Papa Francisco el 11 de febrero de 2018, coincidiendo con el aniversario de las apariciones de Lourdes. El Santo Padre determinó que esta celebración se realizara cada lunes después de Pentecostés, precisamente el día en que la Iglesia contempla el nacimiento de la comunidad cristiana impulsada por el Espíritu Santo.
Para el Padre Pablo Hernández, Párroco de la comunidad Nuestra Señora de Guadalupe, esta memoria “Nos recuerda que la Iglesia no camina sola”. El sacerdote explicó que María “acompaña a sus hijos como acompañó a los Apóstoles en los momentos de miedo y confusión. Ella enseña a confiar plenamente en Dios aun cuando no entendemos todo lo que sucede”.
Desde la vivencia laical, Arnoldo Avilés, quien promueve las advocaciones marianas, señaló que esta celebración fortalece la identidad del pueblo creyente. “Cuando hablamos de María Madre de la Iglesia, entendemos que todos tenemos una madre espiritual que intercede por nosotros y nos conduce a Cristo”.
Por su parte, Abraham Gálvez, licenciado en Teología, destacó la importancia de esta memoria, diciendo que “Esta celebración es de suma importancia dentro de las fiestas de la Iglesia, ya que da continuidad a lo que vivimos en Pentecostés”.