A 62 años después de su promulgación, la Constitución Dogmática Lumen Gentium continúa siendo uno de los documentos más importantes del Concilio Vaticano II para comprender qué es la Iglesia y cuál es su misión en el mundo.
Promulgada por San Pablo VI en 1964, esta constitución presenta una visión renovada de la Iglesia, no solamente como una institución, sino como una comunidad viva formada por todos los bautizados, llamados a seguir a Cristo y a anunciar el Evangelio.
Vigencia
Uno de los aportes más importantes del documento es la imagen de la Iglesia como Pueblo de Dios, donde cada persona bautizada tiene una dignidad y una misión. El texto recuerda que Dios quiso reunir a los hombres y mujeres en un pueblo que lo conociera y le sirviera en la verdad.
Llamada
Para Abraham Gálvez, conocedor de la Teología, este documento sigue siendo actual, porque ayuda a los fieles a descubrir que la Iglesia es una familia donde todos tienen una responsabilidad. “Lumen Gentium nos recuerda que la Iglesia no es solamente el Papa, los obispos o los sacerdotes. La Iglesia somos todos los bautizados, llamados a vivir nuestra fe y a construir el Reino de Dios desde donde nos encontremos”, dijo.
Por su parte, Rolando Rodríguez, conductor del programa radial Razones de Fe, considera que el documento invita a los católicos a asumir un papel más activo dentro de la comunidad. “Muchas veces pensamos que evangelizar es tarea de otros, pero este documento nos enseña que cada cristiano tiene una misión. En la casa, en el trabajo o en la calle, todos estamos llamados a dar testimonio de Cristo”, aseveró.
Lumen Gentium sigue recordando que la Iglesia existe para unir, servir y conducir a las personas al encuentro con Dios.