La misión pertenece a la naturaleza misma de la Iglesia. Desde el mandato de Cristo: “Vayan y hagan discípulos a todas las naciones” (Mt 28,19), la comunidad eclesial ha comprendido que la evangelización no consiste únicamente en transmitir un contenido doctrinal, sino en suscitar un encuentro personal con Jesucristo que transforme la vida de las personas.
Desde esta perspectiva, la Arquidiócesis de San Pedro Sula ha asumido un modelo pastoral que expresa este proceso mediante una imagen profundamente bíblica y cercana a la realidad de nuestro pueblo: la preparación de la tierra, la siembra y el crecimiento. Esta pedagogía permite comprender la misión como una obra en la que Dios prepara el terreno.
Formación
Tradicionalmente, muchos procesos de evangelización han sido descritos mediante las etapas de premisión, misión y posmisión. Sin alterar el contenido de este itinerario, la Arquidiócesis ha optado por un lenguaje pastoral que expresa mejor la dinámica del Reino de Dios a partir de la experiencia agrícola, tan presente en la Sagrada Escritura.
La siembra constituye el momento del anuncio. La Iglesia sale al encuentro de las personas para proclamar el kerigma mediante la visita a las familias, los encuentros comunitarios y las diversas iniciativas evangelizadoras que acercan el Evangelio a la vida cotidiana.
Finalmente, el crecimiento representa la consolidación de la experiencia de fe. Esta etapa supone acompañar a quienes han acogido el anuncio para integrarlos en la vida sacramental, comunitaria y misionera de la Iglesia.