En Juticalpa, la fe y la tradición se hicieron presentes durante la celebración del día de San Antonio de Padua, una festividad que mantiene vivas las costumbres heredadas de generaciones pasadas. En el barrio La Hoya, específicamente en la vivienda del matrimonio Cruz-Munguía, vecinos y familiares se reunieron con entusiasmo para participar en la novena dedicada al santo, una práctica que se conserva año con año como signo de identidad espiritual y comunitaria.
Silma Cruz y José Luis Munguía abrieron las puertas de su hogar para acoger a quienes, con fervor, elevaron sus oraciones a través del rezo constante del Santo Rosario. Este acto religioso fortaleció la espiritualidad de los presentes y avivó el compromiso cristiano en medio de una celebración marcada por el espíritu franciscano. La comunidad experimentó un ambiente de unidad, donde la fe fue el eje central que reunió a niños, jóvenes y adultos.
La celebración eucarística fue presidida por el Padre Walter Quiroz, quien destacó en su mensaje el llamado de San Antonio a vivir el amor y la capacidad de perdonar. Además, sor Silvia Martínez compartió un breve relato sobre la vida del santo, resaltando su ejemplo de servicio y entrega a Dios. La misa estuvo dedicada de manera especial a los enfermos del sector y a los fieles difuntos del barrio, recordando su legado de fe.
Este tipo de celebraciones refleja cómo las nuevas generaciones, con el apoyo de sus familias, continúan fortaleciendo la herencia espiritual, manteniendo viva la devoción popular y reafirmando el sentido de pertenencia a la Iglesia.