En medio de una realidad marcada por la migración, la violencia, la incertidumbre y la falta de oportunidades, la Jornada Nacional de la Juventud (JNJ) se presenta como un espacio privilegiado de encuentro con Jesucristo y de renovación del compromiso misionero de los jóvenes hondureños.
Más allá de ser un evento, la JNJ es una experiencia de fe que reúne a miles de jóvenes con el propósito de fortalecer su relación con Dios, este año este magno evento que reúne a cientos de jóvenes fue realizado en Progreso Yoro.
Ericka Munguía, joven de la parroquia San Martín de Porres, considera que la realidad que viven muchos jóvenes se convierte en el lugar donde Dios sigue llamando a la misión. “Nuestra historia y nuestro testimonio son la mejor herramienta para hablar ante la realidad que afrontamos día a día. La esperanza no se negocia y desde nuestra propia historia podemos liderar el cambio”, afirma.
Dificultades
La joven reconoce que el desempleo, la exclusión y la incertidumbre forman parte de la experiencia de muchos profesionales recién graduados, pero asegura que precisamente en esas dificultades se encuentra la oportunidad de acompañar y animar a quienes sienten que ya no pueden continuar, “La fe transforma la vida cuando dejamos de preguntarle a Dios por qué suceden las cosas y comenzamos a preguntarnos qué quiere Él de nosotros a través de esas situaciones”, expresa.
Por su parte, Cristian Cárcamo destaca la importancia de promover espacios como la Jornada Nacional de la Juventud, donde los jóvenes descubren que forman parte de una Iglesia viva. “En estos encuentros se fortalece la relación con Cristo, se comparte la alegría de la fe y se renueva el deseo de poner los talentos al servicio de los demás”, señala.
Discípulos
Cárcamo añade que el encuentro con Jesús y con otros jóvenes creyentes impulsa a llevar esperanza, solidaridad y valores cristianos a las familias y comunidades, convirtiéndose en verdaderos discípulos misioneros.
En la misma línea, Nohelia Almendares subraya que la fe no es algo distante de las dificultades que enfrentan los jóvenes, sino una fuente de fortaleza y esperanza. “Los jóvenes necesitan espacios donde se sientan escuchados, valorados y acompañados.
Cuando descubren que Cristo camina con ellos en medio de sus luchas y sueños, encuentran razones para seguir adelante y convertirse en agentes de cambio”, manifiesta. Asimismo, sostiene que Honduras necesita jóvenes comprometidos con su fe y capaces de transformar los desafíos en oportunidades de servicio para construir una sociedad más fraterna y solidaria.
Llamado
Para Luis Salgado, coordinador de la Pastoral Juvenil en la Arquidiócesis de Tegucigalpa, la respuesta al llamado de Dios exige dejar atrás los miedos y confiar en la presencia del Señor, inspirado en las palabras del profeta Jeremías, recuerda que Cristo Eucaristía es quien fortalece y anima a seguir adelante.
“Cristo nos convoca y nosotros respondemos a ese llamado. Él conoce lo que vivimos, pero también quiere enviarnos para compartir con otros lo que hemos recibido. Jóvenes en misión con Cristo en el corazón”, expresa.
En un país que necesita signos de esperanza, la Jornada Nacional de la Juventud se convierte en una oportunidad para que las nuevas generaciones renueven su fe y asuman con alegría la misión de ser testigos del amor de Dios en sus familias, comunidades y en toda Honduras.