El hogar es la “Iglesia Doméstica”. Si la raíz no es profunda y sana, el árbol no aguanta las tormentas del mundo ni puede dar frutos. Tengamos en cuenta que la oración en familia es fundamental, no basta con la oración individual, la fe crece cuando el esposo ahora con la esposa y los padres con los hijos. Es propicio establecer un momento selecto con Dios en casa, porque un hogar que ahora unido se mantiene unido frente a las adversidades sociales y económicas.
Momentos
Comer juntos y orar antes de los alimentos son prácticas que nos ayudan a transmitir valores, y qué decir de la formación; un hogar de fe estudia la Palabra. No es solo sentir, es conocer a Cristo para poder explicarlo a los demás. No olvidemos que un hogar de fe tiene la Biblia abierta, no como adorno, sino como guía.
Misión
Una fe que no se mueve se estanca, la misión no es solo irse lejos, comienza al cruzar la puerta de la casa, empieza con el vecino, porque no podemos ir a misionar a otra región sabiendo que el vecino no tiene comida o está solo. Debemos identificar al vecino enfermo, compartir un poco de lo que tenemos, ofrecer un transporte a quien lo necesita, eso es evangelizar con el servicio. La honradez el buen trato, una sonrisa, también es predicar el Evangelio sin decir palabra.