En 1982, un grupo de damas voluntarias comenzó a visitar el Hospital Escuela para llevar meriendas a niños con cáncer. Aquellas visitas permitieron descubrir necesidades. En 1989, la obra adquirió personería jurídica y nació formalmente la Fundación Hondureña para el Niño con Cáncer. Hoy ha acompañado a más de 8,500 familias en Honduras. Su labor comprende medicamentos, exámenes, tratamientos, transporte, alimentación y hospedaje para quienes llegan desde distintos puntos del país. Cuenta con albergues, además de apoyo psicológico y nutricional.
Servicio que protege
Para Nubia Mendoza de Zúñiga, recibir el Premio San Miguel Arcángel es un reconocimiento a más de cuatro décadas de servicio e impulso para continuar. La presidenta de la Fundación Hondureña para el Niño con Cáncer destaca que la misión se sostiene con voluntariado y donaciones, y la entiende desde el Evangelio: servir al prójimo. Para el doctor Armando Peña, este respaldo es indispensable para sostener tratamientos largos. El desafío no es únicamente clínico. Muchas familias llegan con temor, limitaciones económicas y desconocimiento sobre la enfermedad. Elsa Aguilar, de Trabajo Social, explica que el acompañamiento convierte ese primer momento de angustia en un camino guiado. Cada niño que pasa a vigilancia es una victoria compartida.
Fe que acompaña
La historia de Génesis Eunice Montoya, madre de Jean Carlos, refleja ese camino. Su hijo fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda en marzo de 2026. La familia encontró apoyo para medicamentos, quimioterapia, transporte y estadía. Su testimonio también habla de fe: “Dios nunca nos desampara”, afirma, mientras espera que su hijo complete el tratamiento.