En Honduras, las Obras Misionales Pontificias (OMP), promueven la Unión de Enfermos Misioneros (UEM). El Padre Jorge Castillo, Cuasipárroco de San Juan Apóstol y Evangelista, destaca que, en un mundo que busca descartar a quien padece una dolencia, la UEM recuerda al enfermo que “su presencia es vital” para sostener las batallas espirituales del pueblo de Dios. Recordando que “en la Iglesia nadie sobra”, el sacerdote invita a transformar el dolor en un ofrecimiento de amor, siguiendo el ejemplo de Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones.
Misión
Inspirados en el ejemplo de Santa Teresita del Niño Jesús, los enfermos se convierten en misioneros silenciosos sin salir de su habitación. Al unir sus padecimientos, oraciones y sacrificios a la cruz de Cristo, ofrecen un apoyo espiritual de valor infinito por los sacerdotes, los matrimonios, la paz y la labor evangelizadora en los continentes más necesitados, demostrando que el sufrimiento llevado con fe da un sentido más profundo a la vida.
Acompañamiento
Para integrar a los enfermos, la UEM promueve el Santo Rosario Misionero, la unión a las celebraciones litúrgicas mediante los medios católicos y las visitas pastorales a los hogares u hospitales. Ministros y agentes llevan la comunión y formación a las familias, garantizando que el convaleciente jamás se sienta solo. Asimismo, se anima a inscribir a los familiares enfermos en este programa de las OMP, transformando sus camas en verdaderos territorios de misión que sostienen la tarea evangelizadora en todo el mundo.