En un mundo lleno de ruido y distracciones, el silencio adquiere un valor especial en la vida espiritual, estamos llamados a hacer una pausa, a reflexionar y renovar su confianza en Dios en medio de la espera.
El Padre José Antonio Chavarría encargado de la parroquia Cristo Señor de las Mercedes, destacó que el silencio es la oportunidad para callar las voces de afuera y tratar de encontrar la voz de Dios. Porque muchas veces, en un mundo tan movido como el que vivimos, las voces del mundo nos hacen distraernos mucho, y no podemos escuchar tantas voces. Por eso, el silencio es fundamental para poder escuchar la voz de Dios.
Escucha
Asimismo, citando a la Sagrada Escritura manifestó que, en muchos pasajes, “se nos ha invitado”, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, a buscar espacios de silencio donde Dios aparece. Recordó que, así como Elías, en la montaña, mientras venían los truenos, venían las lluvias, no escuchaba la voz de Dios, pero en el silencio apareció el murmullo de Dios. El Padre Chavarría también recordó que los cristianos están llamados a confiar, y confiando, obedecer. Aunque a veces las circunstancias sean adversas, o no las comprendamos, Jesús tuvo que enfrentar esta circunstancia dura, adversa. Pero en la confianza en su Padre, y en el deseo de obedecer y hacer la voluntad del Padre, pues Él soporta, acepta, entrega, Él se dona libremente.
Misterio
Por su parte, el Padre Bryan Arriola, misionero redentorista, indicó que el silencio de Dios es un misterio, es una circunstancia en la que aparentemente el Dios que se manifiesta, que te habla, que te da milagros, que te concede tantas cosas, en un momento calla. Lo experimentó Jesús en el huerto, lo experimentó Jesús en la cruz y al mismo tiempo sabemos que es parte de del ser de Dios, que está con nosotros, que nunca nos abandona. A su vez, destacó que el Sábado Santo se vive en silencio, para poder vivir el misterio de Cristo desde su muerte, Cristo en el sepulcro no está de regocijo, no está de fiesta, no está de baile, esta en el silencio, encuentro con el Dios que aparentemente en el fracaso, y en donde el mal hizo tanto destrozo, saca el amor más grande y prepara el misterio de la resurrección. El Presbítero Arriola subrayó el papel de la Virgen María que espera en el silencio, como la mujer que sigue fiel, la mujer que permanece en silencio, la que no reclama a Dios, no le pide facturas, sino que está ahí fiel, no sale corriendo, sino que acompaña a su hijo en la cruz. El silencio nos invita a acercarnos a Jesús, a verle en la cruz, para que la cruz con Cristo muerto sea un ejemplo para todos y suplicarle con toda la humildad del mundo a que nos acompañe en el momento de la prueba y aprender a resucitar con Él.