Al hablar de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, el Padre Cecilio Rivera invitó a los fieles a descubrir en la vida del santo un testimonio de conversión, esperanza y discernimiento espiritual, recordando que las dificultades pueden convertirse en el inicio de una nueva vida junto a Dios.
El Padre Cecilio, recordó que San Ignacio era un militar que participó en la batalla de Pamplona, donde una bala de cañón le hirió gravemente la pierna, un acontecimiento que transformó por completo el rumbo de su existencia.
"Así como esa bala de cañón detuvo el tiempo para San Ignacio, también en nuestra vida todos hemos experimentado una caída o una situación que cambió nuestra historia. Lo importante es no quedarse caídos", expresó el Padre Rivera, subrayando que aquel momento marcó el comienzo del proceso de conversión del santo.
Legado
Para el católico es recomendable conocer el legado espiritual de San Ignacio de Loyola a través de los Ejercicios Espirituales, una experiencia de oración y discernimiento que ayuda a reconocer los movimientos interiores del corazón.
Explicó que, según la espiritualidad ignaciana, el buen espíritu conduce a la alegría, el entusiasmo y la consolación, mientras que el mal espíritu provoca tristeza, desesperanza y desolación. "San Ignacio plasmó esta experiencia interior en los Ejercicios Espirituales, que siguen ayudando a miles de personas a profundizar en su relación con Dios", dijo.
Finalmente, el padre Cecilio Rivera recordó el lema que inspira a la Compañía de Jesús: "A la mayor gloria de Dios", e invitó a los fieles a vivir con total entrega al Señor, evocando la conocida oración de San Ignacio: "Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad... Dame tu amor y tu gracia, que esto me basta".
Conocimiento
El discernimiento ignaciano comienza con la conciencia de los movimientos interiores que experimentamos. San Ignacio nos enseña que los espíritus pueden ser "buenos" o "malos", es decir, pueden venir de Dios o del enemigo. A través de la oración y la reflexión, aprendemos a discernir los movimientos que nos acercan a Dios y aquellos que nos alejan.
Discernimiento
San Ignacio destaca la importancia de reconocer los consuelos y las desolaciones espirituales en nuestras vidas. Los consuelos son aquellos sentimientos y pensamientos que nos acercan a Dios, nos llenan de paz y nos hacen crecer en virtud. Las desolaciones, nos alejan de Dios, nos llenan de confusión y nos llevan hacia el pecado.
Movimientos
San Ignacio nos anima a prestar atención a los deseos y movimientos profundos de nuestro corazón. ¿Qué nos atrae? ¿Qué nos aleja? A través de la oración y la reflexión, podemos discernir si estos movimientos son genuinos y nos conducen hacia la voluntad de Dios o si son impulsos egoístas y mundanos.