El Santo Padre León XIV profundiza en el arte del perdón a partir del momento en que Jesús, durante la Última Cena, ofrece un trozo de pan a quien está a punto de traicionarlo. Con este gesto sencillo, Cristo enseña que amar significa dejar libre al otro, incluso cuando este ha fallado.
El presbítero Wilson Sánchez, vicario de la parroquia Nuestro Señor de Intibucá, afirmó que la falta de perdón representa una carga tóxica para la vida y el alma. Explicó que el resentimiento termina dañando únicamente a quien lo guarda, impidiéndole liberarse del dolor provocado por la ofensa.
Conversión
Asimismo, expresó, "siempre he creído que negarme a perdonar no es más que negarme a ser libre y a vivir en paz. Jesús nos invita a perdonar siempre, como lo enseña el evangelio de San Mateo (18, 21-22), porque no existe otro camino para alcanzar la salvación y la plenitud en Dios que vivir con un corazón libre de pecado y resentimiento."
Por su parte, la religiosa Ángela Doris Silva, Misionera del Sagrado Corazón de Jesús, señaló que el perdón desempeña un papel fundamental en la convivencia familiar, comunitaria, social y eclesial. Indicó que el perdón es una gracia que no siempre se recibe de inmediato, sino que constituye un proceso que exige abrir caminos de fraternidad, amistad, amor, entrega y sacrificio. “La capacidad de perdonar no depende del momento que nosotros elegimos, sino del tiempo en que Dios concede esa gracia", manifestó.
Finalmente, explicó que existen heridas como el rencor, el resentimiento, la envidia y el egoísmo que dificultan el perdón, ya que llevan a ver al prójimo como un enemigo o una amenaza. Sin embargo, subrayó que es precisamente al perdonar cuando permitimos que Dios actúe en nuestra vida.