Tras el Jubileo 2025, el Papa León XIV reanuda sus viajes apostólicos que incluye África, España y el Principado de Mónaco, las visitas se desarrollarán entre marzo y junio de 2026.
Diez días de recorrido en el continente africano
El viaje más extenso será del 13 al 23 de abril en África, donde el Pontífice recorrerá Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. La peregrinación estará marcada por la memoria de San Agustín, la cercanía con los pobres y un fuerte llamado a la paz, especialmente en regiones afectadas por conflictos armados.
Iglesia que peregrina en el mundo
El 28 de marzo, León XIV realizará una visita de un día a Mónaco, un hecho histórico al tratarse del primer Papa que visita el Principado en la era moderna. El encuentro subrayará el diálogo Iglesia-Estado y el compromiso con la convivencia y la paz.
El Principado representa una realidad europea en la que el catolicismo es la religión oficial y en la que el diálogo entre las instituciones civiles y la Iglesia mantiene una importancia concreta también en el debate público. También es significativo el compromiso con la paz del Principado, que acogerá por primera vez a un Papa en la era moderna.
Reconocer realidades migratorias y la dignidad humana
Posteriormente, del 6 al 12 de junio, el Papa visitará España, con paradas en Madrid y Barcelona, donde inaugurará una nueva torre de la Sagrada Familia. El viaje continuará en las Islas Canarias, poniendo el acento en la realidad migratoria y la dignidad humana.
Asimismo, a través de estos tres viajes, el Obispo de Roma tendrá la oportunidad de conocer los más diversos tipos de países y situaciones, pasando de una nación musulmana donde los cristianos son una pequeña minoría y semilla de fraternidad, como Argelia, a países de mayoría cristiana situados en el corazón del continente africano, con sus problemas y su testimonio de fe gozosa.
Con cada una de las giras en diferentes países, el Pontífice reafirma su cercanía con el pueblo de Dios, conociendo las diversas realidades del mundo y a su vez demostrando el compromiso con el anuncio del Evangelio, la justicia social y la esperanza. Esta peregrinación que, por su duración, se acerca a la que realizó en África en 1985 san Juan Pablo II, con siete países visitados en once días.