El reciente viaje apostólico del Papa León XIV a España ha dejado una huella imborrable y un examen de conciencia global, el Santo Padre dedicó un importante espacio a migrantes en Gran Canaria y Tenerife.
Desde el muelle de Arguineguín, el Sumo Pontífice lanzó una verdad contundente: “La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera”. Sus palabras resuenan como un eco urgente en Honduras, un país marcado profundamente por la movilidad forzada y el retorno.
El Papa advirtió sobre las "industrias de muerte" y las mafias que trafican con la desesperación, sin embargo, señaló que el peor monstruo suele ser la indiferencia de quienes miran el dolor ajeno como si no les perteneciera.
Llamado
En nuestro contexto, diversas pastorales, movimientos, fundaciones, etc. Brindan servicio de apoyo a está vulnerable población en condición de migración y movilidad forzada, sin embargo, el Papa ha recordado que la acogida del migrante no puede ser algo delegado únicamente a algunos voluntarios.
Desde la Asociación Hermanas Scalabrinianas en Honduras (AHS), se destaca que detrás de las estadísticas de deportados y personas en tránsito hay historias, familias y rostros concretos.
Realidad
Por su parte, Kathryn Lo, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Honduras, aclara que la violencia sigue siendo el principal motor del desplazamiento interno, afectando de forma alarmante a jóvenes y mujeres. La protección internacional salva vidas, pero la sociedad no debe normalizar el horror de huir para sobrevivir.
El Papa nos exhorta “Una Iglesia que acoge es también una Iglesia que anuncia, ofreciendo a Cristo sin imponerlo y que, al mismo tiempo, recibe el Evangelio de manos de los pobres”.
OPINIONES:
Hna. Janeth Rodríguez, Coordinadora Red Clamor Capitulo Honduras “Recordemos que el migrante puede ser tu hermano, tu hermana, tu papá, tu mamá. Son personas que tienen también familiares, son personas que han tenido que tomar la decisión de dejar sus países de origen por diferentes motivos, son nuestros hermanos que vienen a visitarnos, a tocar nuestra puerta y nuestro corazón y no podemos ser indiferentes. Porque es el mismo Jesús”.
Juan Torres, Coordinador de Programas AHS "A mí me marca el hecho del trabajo directo con la persona, con quien más lo necesita, el hecho de la atención personalizada que se hace porque uno conoce a la persona, al trabajar con la asociación, pienso en la crisis del migratoria del 2022 y me pregunto ¿Dónde estaba yo que no miré a miles de migrantes? Es un llamado a todos a no ser indiferentes, a dejarnos tocar por esta realidad y a poner en función nuestros dones".
Hna. Dina Mendoza, Directora Ejecutiva AHS "Aparte del evangelio, le puedo mencionar una frase de Scalabrini, que dice: 'en el migrante veo el rostro del Señor', entonces reconocer al propio Cristo en la persona que emigra, esa persona que es invisibilizada, pero ahí está el Señor. Nosotros debemos de ver en los migrantes el rostro del propio Jesús. El Señor nos llama a tener un corazón sensibilizado ante este fenómeno".