La prelatura personal del Opus Dei, fundada por San Josemaría Escrivá de Balaguer, promueve la llamada universal a la santidad mediante el trabajo diario, la vida familiar y las responsabilidades cotidianas. En Honduras, esta labor se traduce en una sólida oferta de formación cristiana, fortalecimiento matrimonial e iniciativas de alto impacto social y educativo.
Visita
El actual prelado del Opus Dei desde 2017, Monseñor Fernando Ocáriz, cuarto sucesor de San Josemaría realiza un viaje pastoral a Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador), mismo que inició el pasado 4 y finalizará el próximo 22 de agosto en San Salvador. Su visita a Honduras durante los días 10 al 12 del presente mes, ha sido motivo de profunda alegría e inspiración para la Iglesia en Honduras bajo la guía de esta prelatura. Durante su estancia, el prelado sostuvo encuentros con jóvenes, familias, educadores y profesionales, recordándoles que las circunstancias difíciles deben afrontarse con fe, optimismo y prudencia.
Encuentros
En un encuentro con los jóvenes del Instituto Técnico Taular (ITT), respondió a la inquietud de los jóvenes sobre cómo cuidar la vida espiritual sin descuidar las exigencias profesionales, Monseñor Ocáriz recomendó establecer un plan de vida con momentos dedicados a la oración y la Eucaristía. “Dios está con nosotros en todas partes”, señaló, insistiendo en que la verdadera oración impulsa al servicio: “El trato con Dios auténtico nos lleva siempre a pensar en los demás, a servir a la familia, a los amigos y a los colegas de trabajo”.
Frente al contexto social, el prelado instó a no encogerse ante las dificultades: “Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?”. Subrayó que la amistad sincera es el principal canal apostólico para transmitir la paz y la serenidad. Asimismo, en relación con las pruebas de la vida, recordó que, aunque no siempre entendemos los planes de Dios, amar su voluntad nos permite encontrar consuelo y sabiduría.
Para la comunidad hondureña, esta visita reafirma el compromiso de la prelatura de poner a la persona en el centro y santificar cada detalle del actuar cotidiano.