La Iglesia Católica se sostiene sobre columnas de fe que, con silencio y entrega, moldean el futuro de la comunidad: los catequistas. Más que un servicio educativo, la catequesis es un ministerio laical instituido y enviado por la Iglesia para la misión concreta conducir a los niños, jóvenes y adultos al encuentro personal con Jesucristo, quien es camino, verdad y vida.
De Corazón a Corazón
Para el Padre Alex Ayala, párroco de la Parroquia de Santa Bárbara, el catequista es un “maestro de la fe" y un formador de la conciencia cristiana. En un mundo hiperconectado, el desafío es grande. "Aunque es necesario tomar en cuenta las nuevas tecnologías, el mejor vehículo de transmisión de la fe es el corazón; evangelizar de corazón a corazón", afirma el presbítero. La catequista Jennifer Caballero, de la Parroquia Santísima Trinidad destaca que la catequista actúa como una amiga o madre que escucha y ayuda a niños que, en ocasiones, provienen de hogares con dificultades.
Transformación
La relevancia del catequista trasciende la enseñanza básica de los sacramentos, son ellos los encargados de alimentar la base de la Iglesia, siendo el semillero de donde surgen obispos, sacerdotes y religiosos. Martha Maradiaga, coordinadora de catequesis de la Sagrada Familia, recuerda el caso de Juan Ramón Moncada a quien formó en catequesis, luego fue catequista y ahora es sacerdote. Sofía Flores, formadora de la parroquia Santa Cruz, con 34 años de servicio como catequista, ejemplifica esta entrega al brindar el servicio de catequesis a trabajar con personas con discapacidad y autismo, demostrando que la catequesis es inclusiva y adaptada a cada realidad. Flores destaca que el mensaje de Dios puede ser transmitido a todos partiendo desde el amor.
Unidad
Acercarse y conocer a Dios a través de la catequesis no es una tarea solo de los niños, sino de toda la familia. El Padre Ayala destaca que, el proceso de catequesis es aprender a conocer a Jesús y conocer a Jesús es un camino de toda la vida en todas las edades. Una familia que crece en el seno de la iglesia y se acoge en el amor de Jesús reconoce que cerca del padre celestial, no hay problema que no se pueda resolver con Dios.
Celebración
El 17 de mayo, la Iglesia celebra el Día del Catequista, coincidiendo con la festividad de la Ascensión del Señor. Es una fecha para valorar a estos discípulos misioneros que, como menciona el Padre Juan Ángel López, sirven de columna vertebral para la vida sacramental de la parroquia. Sin su labor de anunciar a Cristo con la palabra y, sobre todo, con el testimonio, la misión evangelizadora perdería su motor más humano y transformador. Ser catequista es, en palabras de la Hermana Nora Sauceda, ser un educador que fortalece la historia de salvación en cada "ovejita" que se le encomienda. Hoy, la invitación es a fortalecer esta identidad misionera para que, con alegría, sigan llevando el Evangelio a cada rincón donde sean enviados.
El reconocimiento formal de una vocación milenaria
Francisco instituye el ministerio de catequista reconocimiento formal a la vocación de quienes anuncian enseñan el Evangelio.
El 10 de mayo de 2021, a través del Motu Proprio Antiquum ministerium, el Papa Francisco instituyó formalmente el ministerio laical de catequista. Con este documento, el Pontífice reconoce que ser catequista no es solo una función o un trabajo, sino una vocación verdadera y genuina que requiere una dimensión institucional en la Iglesia.
Francisco destaca que este servicio es un "ministerio de la palabra" que nace del Bautismo y que, en el mundo actual marcado por la indiferencia, representa el "primer anuncio" que toca el corazón de quienes buscan a Cristo. Al elevarlo a ministerio, la Iglesia subraya la identidad del laico como colaborador directo y necesario en la misión evangelizadora, evitando su clericalización y valorando su presencia secular en la sociedad.