El Papa León XIV dedica su intención de oración para el mes de julio a la formación para el discernimiento. El Santo Padre invitó a los fieles a situarse en la verdad ante Dios, hacer un examen interior, admitir las propias debilidades y pedir la sanación del Señor, asegurando que solo así se puede renacer mediante una relación auténtica con Dios.
En su mensaje, el Pontífice exhortó a que oremos para que aprendamos cada vez más a discernir, saber elegir caminos de vida y rechazar todo lo que nos aleje de Cristo y del Evangelio.
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El Papa expresó que hoy en día la velocidad con la que suceden los cambios en la actualidad, la aparente realidad creada por la inteligencia artificial, y la complejidad de los desafíos globales, entre otros factores, hacen que el discernimiento sea una habilidad esencial para tomar decisiones acertadas que nos permitan vivir una vida buena y nos acerquen a Dios.
Ante esto, el Padre Leonardo Ascencio, Vicario de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario en Sabanagrande explicó que, para reconocer la voz de Dios, es necesario nosotros mismos subir a la montaña, es decir, llegar a ese momento o ese espacio de oración. Porque cuando nosotros subimos, elevamos todos nuestros seres, nuestros sentidos, nuestros pensamientos, y están guiados hacia el bien supremo.
El discernimiento nos ayuda a tomar decisiones a la luz de la voluntad de Dios, es ver más allá de lo que podemos ver con nuestros ojos físicos. Quien tiene discernimiento se enfoca en Dios, en su poder y en su voluntad, su mirada no está fijada sobre lo que ve en el plano físico, sino que se enfoca en lo que Dios está haciendo o quiere hacer en el plano espiritual.
Por su parte, la hermana del Sagrado Corazón de Jesús, María Magdalena, dijo que no podemos tomar decisiones solos, Dios es quien nos ayuda a descubrir la vocación que nosotros tomamos, es importante poder reconocer nuestra vocación de mano de la Virgen María y Jesús que son los protagonistas de la fe y modelo de testimonio que nos invita el Papa a vivir el discernimiento en todo, en las circunstancias de la familia y de la vida.
Es un proceso que se hace siempre orando al Señor, no es de la noche a la mañana, sino que es un proceso que uno va llevando, rezando, haciendo retiros, pidiéndole al Señor, qué debo hacer y si esta decisión está bien.