El tercer día del Congreso Arquidiocesano de la Familia estuvo marcado por una profunda reflexión sobre el papel fundamental de las familias en el surgimiento, acompañamiento y cuidado de las vocaciones dentro de la Iglesia. La jornada reunió a numerosas familias que participaron en conferencias, testimonios y momentos de oración, fortaleciendo su compromiso con la misión evangelizadora desde el hogar.
La actividad inició con la ponencia de Monseñor José Vicente Nácher Tatay, Arzobispo de Tegucigalpa, quien compartió una reflexión sobre la importancia de las vocaciones en la vida de la Iglesia y la responsabilidad que tienen las familias de cultivarlas con amor, oración y testimonio.
Durante su intervención, el prelado recordó que toda vocación nace en un ambiente donde se aprende a escuchar la voz de Dios y a responder con generosidad a su llamado.
Asimismo, animó a los padres de familia a acompañar a sus hijos en los procesos de discernimiento vocacional, evitando imponer caminos y favoreciendo una escucha atenta a la voluntad de Dios.
Un testimonio de perseverancia y confianza en Dios
La jornada continuó con el testimonio del seminarista Juan Ángel López, quien compartió con los asistentes parte de su historia vocacional y los desafíos que ha enfrentado en su camino hacia el ministerio ordenado.
Con sencillez y sinceridad, relató cómo atravesó momentos de dudas, dificultades personales y crisis de fe que pusieron a prueba su respuesta al llamado de Dios. Sin embargo, aseguró que la oración, el acompañamiento de la Iglesia y la confianza en el Señor le permitieron seguir adelante.
Su testimonio fue recibido con atención y emoción por parte de los asistentes, especialmente por las familias presentes, quienes pudieron conocer de cerca cómo el acompañamiento y la fe pueden sostener una vocación en medio de las pruebas.
Oración y bendición para las familias
El tercer día del congreso concluyó con un momento de adoración al Santísimo Sacramento durante la Hora Santa, la cual contó con la animación del reconocido cantante hondureño Polache.
A través de cantos y reflexiones, el artista ayudó a crear un ambiente de recogimiento y alabanza, invitando a las familias a poner su vida, sus desafíos y sus esperanzas en las manos de Dios.
La jornada finalizó con la bendición especial para las familias, quienes encomendaron al Señor sus hogares, sus vocaciones y su misión de ser testigos del Evangelio en medio de la sociedad.
De esta manera, el Congreso Arquidiocesano de la Familia continúa ofreciendo espacios de formación, oración y encuentro, recordando que la familia sigue siendo el lugar privilegiado donde se aprende a amar, a creer y a responder al llamado de Dios.