Contraer matrimonio por la Iglesia implica mucho más que organizar una ceremonia. Para la Iglesia católica, este sacramento es una vocación y una alianza para toda la vida, por lo que los novios están llamados a recorrer un proceso de preparación que les permita comprender el compromiso que asumirán ante Dios.
Cristina Discua y Fernando Pastrana, coordinadores del Encuentro Católico de Novios (ECN) de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, explican que el primer paso es acudir a la parroquia que corresponde al domicilio de alguno de los contrayentes para abrir el expediente matrimonial. Allí el sacerdote orienta sobre la documentación necesaria, entre ella la fe de bautismo reciente para matrimonio, certificados de Primera Comunión y Confirmación, partida de nacimiento, Documento Nacional de Identificación y, si corresponde, el acta de matrimonio civil.
Si alguno de los novios no ha recibido la Primera Comunión o la Confirmación, el párroco evaluará el caso y los acompañará para completar su formación antes de celebrar el sacramento.
Proceso
Como parte del proceso, los novios participan en un curso prematrimonial donde profundizan en temas propiamente del matrimonio como sacramento, la comunicación, la resolución de conflictos, la sexualidad conyugal, la apertura a la vida, la espiritualidad familiar y las responsabilidades de los esposos. En el caso del ECN, la preparación se desarrolla durante un fin de semana intensivo aprobado por la Arquidiócesis como curso prematrimonial.
También se realiza una entrevista personal con el sacerdote para confirmar que ambos desean casarse libremente, conocen el significado del matrimonio cristiano y no existe ningún impedimento canónico. Además, se solicitan testigos que puedan dar fe de la libertad de los novios para contraer matrimonio.
Espiritualidad
Los coordinadores recuerdan que la preparación espiritual es tan importante como los aspectos administrativos. Por ello, la Iglesia recomienda que los novios oren juntos, participen en la Eucaristía, reciban el sacramento de la Reconciliación, comulguen en estado de gracia y encomienden su camino a la Virgen María y a San José.
El Encuentro Católico de Novios insiste en que esta preparación no debe verse como un requisito más, sino como una oportunidad para fortalecer el diálogo, consolidar el amor y descubrir que el matrimonio cristiano es una misión que se construye cada día con la gracia de Dios.