Sacerdotes de la Diócesis de Juticalpa hicieron un llamado a proteger la creación, defender las fuentes de agua y rechazar los proyectos extractivos que, según denuncian, amenazan el presente y el futuro de las comunidades olanchanas.
En un comunicado firmado por decenas de sacerdotes de la Diócesis de Juticalpa, junto a su Obispo y la Pastoral de Ecología Integral, la Iglesia manifestó su profunda preocupación por el avance de la explotación minera y la deforestación en el departamento de Olancho, señalando que estas actividades representan una grave amenaza para la vida, el medio ambiente y el bienestar de las comunidades.
El documento, fechado el 25 de junio de 2026, destaca que la postura de la Iglesia no responde a intereses políticos, sino a una convicción evangélica inspirada en el cuidado de la creación y en las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia. En este sentido, recuerda el llamado realizado por el Papa Francisco en la encíclica Laudato Si', donde se exhorta a la humanidad a asumir una responsabilidad compartida en la protección de la casa común.
Preocupación por los impactos ambientales y sociales
Los sacerdotes advierten que la actividad minera y la deforestación descontrolada provocan daños que califican como visibles e irreversibles. Entre las consecuencias señaladas se encuentran la contaminación y el agotamiento de ríos y fuentes de agua, la destrucción de bosques y ecosistemas, así como el aumento de enfermedades que afectan a las poblaciones cercanas.
Asimismo, el comunicado subraya que estos proyectos generan divisiones dentro de las comunidades, debilitando el tejido social y provocando conflictos entre vecinos y familias.
Llamado a las comunidades
La Iglesia exhorta a la población a mantenerse vigilante ante las promesas de desarrollo asociadas a los proyectos extractivos. Según el texto, muchas de las ofertas relacionadas con empleo, infraestructura y servicios terminan siendo temporales, mientras que los impactos ambientales y sociales permanecen por generaciones.
En ese contexto, el clero diocesano hizo un llamado a las comunidades a informarse, organizarse y participar de manera pacífica en la defensa de sus derechos y de los bienes naturales que sostienen la vida de la región.
Desarrollo con justicia y respeto a la vida
El pronunciamiento aclara que la Iglesia no se opone al desarrollo de los pueblos. Por el contrario, reafirma su compromiso con un progreso integral que respete la dignidad humana, la justicia social y el cuidado de la creación.
Los sacerdotes sostienen que cualquier modelo de desarrollo debe garantizar el bienestar de las personas sin comprometer los recursos naturales que pertenecen también a las futuras generaciones.
Una invitación a cuidar la Casa Común
El comunicado concluye animando a los fieles y a toda la sociedad a asumir una actitud responsable frente a la protección del medio ambiente, promoviendo acciones que contribuyan a la conservación de los bosques, las fuentes de agua y la biodiversidad de Olancho.
Finalmente, encomiendan este compromiso a la intercesión de María, Madre de la Creación, pidiendo que acompañe a las comunidades en la defensa de la vida y de la casa común.
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