En un ambiente de profunda alegría y gratitud, las Hermanas del Hogar Buen Samaritano, junto a amigos y bienhechores, vivieron una jornada significativa marcada por la bendición de su nueva capilla dedicada a Nuestra Señora de la Visitación, un espacio de fe que fortalece la vida espiritual de esta obra de servicio.
La Eucaristía fue presidida por monseñor Luis Solé, obispo emérito de Trujillo, quien destacó el valor humano y cristiano de esta institución, acompañado por los presbíteros Javier Santos Mancía y Miguel Ortega, párroco de la parroquia San Sebastián, de la Diócesis de Gracias.
Durante la homilía, monseñor Solé expresó su profunda admiración por la labor de las religiosas, subrayando el amor, cuidado y profesionalismo con que atienden a personas en situación de vulnerabilidad.
El Hogar Buen Samaritano, ubicado en San Pedro Sula, es una obra con décadas de servicio dedicada a acoger a niños, jóvenes y adultos con discapacidades severas o en condición de abandono, brindándoles atención médica, alimentación y acompañamiento integral.
La bendición de la capilla representa un paso importante en el fortalecimiento espiritual de quienes residen y colaboran en el centro, permitiendo un espacio adecuado para la oración y la celebración de los sacramentos, aspecto fundamental en la misión de la Iglesia de acompañar a los más necesitados.
Otro motivo de alegría para la comunidad fue la reciente exoneración vitalicia del pago de energía eléctrica, un beneficio otorgado por el Congreso Nacional que garantiza estabilidad económica a la institución y le permitirá destinar más recursos al cuidado de los residentes. Este apoyo resulta clave para la continuidad de la obra, que requiere constantes recursos para atender a más de 50 personas con necesidades especiales, quienes dependen de cuidados permanentes y especializados.
La jornada concluyó con el rito de bendición de la nueva capilla, signo visible de esperanza y fe, y una invitación a la comunidad a seguir apoyando esta obra que encarna el mandato evangélico de amar y servir al prójimo, especialmente a los más frágiles.