Caminar por la colina del Esquilino en Roma es avanzar hacia uno de los corazones espirituales más vibrantes de la cristiandad. La Basílica Papal de Santa María la Mayor no es un templo cualquiera: es una de las cuatro basílicas mayores del mundo y la más antigua de Occidente dedicada a la Santísima Virgen.
Poseer el título de “basílica mayor” la configura como un lugar de especial vínculo con el Sucesor de Pedro, donde la fe universal encuentra un refugio de oración y contemplación mística.
Origen milagroso y evolución arquitectónica (Siglo V – Siglo XVII)
El origen de esta joya se remonta al siglo IV. La tradición relata que la Madre de Dios se apareció en sueños al Papa Liberio y al patricio Juan, pidiéndoles erigir un templo donde amaneciera cubierto de nieve en pleno agosto. Milagrosamente, el 5 de agosto el monte Esquilino amaneció blanco, hecho recordado históricamente como el "Milagro de la Nieve". Tras el Concilio de Éfeso en el año 431, donde se proclamó solemnemente a María como Theotokos (Madre de Dios), el Papa Sixto III consagró definitivamente este santuario entre los años 432 y 440.

En la imagen podemos apreciar un grabado muy antiguo, de cómo lució la fachada de la Basílica Santa María la Mayor durante sus primeros años; grabado del artista Antonio Tempesta e impreso por Nicolas van Aelst, fechado en el año 1600.
Esta primera etapa paleocristiana fijó la estructura monumental de tres naves delimitadas por columnas clásicas y los célebres paneles de mosaicos bíblicos que aún se conservan en la nave central y en el arco de triunfo. Con el paso de los siglos, el templo fue enriqueciéndose con reformas medievales, renacentistas y barrocas hasta alcanzar la plenitud de su estructura actual cerca del año 1600. Durante el pontificado de Sixto V (1585-1590), el arquitecto Domenico Fontana erigió la deslumbrante Capilla Sixtina (o del Santísimo Sacramento), mientras que pocos años después, bajo el Papa Paulo V (1605-1621), se construyó la monumental Capilla Paulina para albergar con los máximos honores el icono de la Virgen. Finalmente, en el siglo XVIII, el arquitecto Ferdinando Fuga añadió la gran fachada barroca con la Logia de las Bendiciones, culminando la imponente fisonomía exterior que hoy contempla el visitante.

La Capilla Sixtina de la Basílica Santa María la Mayor fue ordenada construir por el Papa Sixto V, y diseñada por el arquitecto Domenico Fontana. La obra se realizó entre 1585 y 1587. La capilla guarda la Reliquia de la Santa Cuna y el antiguo Belén de Arnolfo di Cambio.

La Capilla Paulina de la Basílica Santa María la Mayor, también llamada Capella Borghese, es un suntuoso recinto barroco que destaca por custodiar el venerado icono mariano Salus Populi Romani y albergar las tumbas de papas como Pablo V y el papa Francisco.
Tesoros de fe y pontífices en la historia del templo.
Al cruzar sus imponentes puertas, el visitante queda maravillado por el esplendor de sus mosaicos, su majestuoso artesonado dorado y el relicario que custodia la Sacra Cuna, trozos de madera del pesebre de Belén que le han valido el título de "el Belén de Occidente". Bajo el altar mayor, la Confesión acoge a los peregrinos en un silencio que invita a la oración profunda. Entre sus muros han resonado momentos cruciales para la Iglesia universal, como la aprobación de la regla de San Ignacio de Loyola o la histórica bendición de los libros litúrgicos en lengua eslava por parte de los santos Cirilo y Metodio.

Asimismo, la basílica alberga el legado de venerados pontífices. En sus capillas descansan restos de varios papas, entre ellos San Pío V, el Papa impulsor de la reforma tridentina y de la devoción al Santo Rosario, y Sixto V, gran reformador de la Roma barroca. Además, la basílica custodia el milenario icono de la Salus Populi Romani (Protectora del Pueblo Romano), attribuido por la tradición a San Lucas, ante el cual los papas han acudido históricamente en momentos de dificultad y agradecimiento.
El deseo del Papa Francisco: Una sepultura humilde junto a la Virgen
La Basílica ganó aún más notoriedad internacional en la historia reciente debido al deseo expreso del Papa Francisco de ser enterrado en este lugar tras su fallecimiento. Rompiendo con la tradición de sepultura en las Grutas Vaticanas o en la Basílica de San Pedro, donde descansan decenas de sus predecesores, el Santo Padre eligió el templo del Esquilino por la profunda devoción filial que profesa a la Salus Populi Romani.
Fue en esta basílica donde Francisco acudió a orar a primera hora del día posterior a su elección como pontífice en 2013, y a donde regresó sistemáticamente antes y después de cada uno de sus viajes apostólicos para encomendar sus misiones. Su voluntad de reposar allí, cerca de la capilla de la Virgen, refleja también su constante llamado a la sencillez y a la austeridad, pidiendo una tumba llana en la tierra y sin adornos recargados, fuera del boato vaticano.

El entrono del Esquilino: Turismo, fe e historia a sus alrededores
La Basílica de Santa María la Mayor no solo destaca por su riqueza espiritual interna, sino por encontrarse en el epicentro histórico de la colina del Esquilino, un enclave rodeado de sitios de enorme interés turístico y religioso que el visitante puede recorrer a pie:

Basílica de San Pietro in Vincoli (San Pedro Encadenado): Ubicada a pocos minutos, esta iglesia alberga las cadenas que sujetaron a San Pedro en Jerusalén y Roma, además de custodiar la célebre y majestuosa escultura del Moisés de Miguel Ángel.

Santuario de la Escalera Santa.

Santuario de la Escalera Santa y San Juan de Letrán: Descendiendo por la colina hacia el sur, se encuentra la Archibasílica de San Juan de Letrán (catedral de Roma) y el Santuario de la Escalera Santa, cuyos peldaños de mármol traídos desde Jerusalén son subidos de rodillas por miles de peregrinos.
Iglesia de San Alfonso Liguori: Situada en la misma vía Merulana, muy cerca de Santa María la Mayor, custodia el icono original de la milagrosa Virgen del Perpetuo Socorro.
Plaza Vittorio Emanuele II y Mercado Esquilino: Un espacio verde rodeado de arquitectura porticada del siglo XIX, ideal para experimentar la multiculturalidad de la Roma moderna, sus restaurantes y la vida cotidiana del barrio.
Parque del Cobre y las Termas de Trajano: Extensas áreas arqueológicas que ofrecen vistas hacia el Coliseo y revelan la magnitud urbana de la antigua Roma imperial.
Un lazo que une a Roma con Honduras
Este patrimonio vivo resuena fuertemente en nuestro medio. En la sección “Desde Roma con Fe” del programa Alegre la Mañana en Suyapa Medios, la reconocida periodista hondureña Patricia Ynestroza, corresponsal de Vatican News, sostuvo un entrañable enlace en vivo el 11 de septiembre de 2025 junto a nuestro compañero Eddy Romero. Desde las afueras de la basílica, repasaron el valor histórico, artístico y la profunda cercanía espiritual de este santuario, transmitiendo a la audiencia el palpitar de una casa mariana que sigue acogiendo con ternura materna el caminar de la Iglesia universal.

Segmento "Desde Roma con Fe" de nuestra revista matutina "Alegre la Mañana", del día 11 de septiembre de 2025, con Patricia Ynestroza en directo desde la Basílica Santa María la Mayor. Haz click para ver el video.
Poseer el título de “basílica mayor” la configura como un lugar de especial vínculo con el Sucesor de Pedro, donde la fe universal encuentra un refugio de oración y contemplación mística.
Origen milagroso y evolución arquitectónica (Siglo V – Siglo XVII)
El origen de esta joya se remonta al siglo IV. La tradición relata que la Madre de Dios se apareció en sueños al Papa Liberio y al patricio Juan, pidiéndoles erigir un templo donde amaneciera cubierto de nieve en pleno agosto. Milagrosamente, el 5 de agosto el monte Esquilino amaneció blanco, hecho recordado históricamente como el "Milagro de la Nieve". Tras el Concilio de Éfeso en el año 431, donde se proclamó solemnemente a María como Theotokos (Madre de Dios), el Papa Sixto III consagró definitivamente este santuario entre los años 432 y 440.

En la imagen podemos apreciar un grabado muy antiguo, de cómo lució la fachada de la Basílica Santa María la Mayor durante sus primeros años; grabado del artista Antonio Tempesta e impreso por Nicolas van Aelst, fechado en el año 1600.
Esta primera etapa paleocristiana fijó la estructura monumental de tres naves delimitadas por columnas clásicas y los célebres paneles de mosaicos bíblicos que aún se conservan en la nave central y en el arco de triunfo. Con el paso de los siglos, el templo fue enriqueciéndose con reformas medievales, renacentistas y barrocas hasta alcanzar la plenitud de su estructura actual cerca del año 1600. Durante el pontificado de Sixto V (1585-1590), el arquitecto Domenico Fontana erigió la deslumbrante Capilla Sixtina (o del Santísimo Sacramento), mientras que pocos años después, bajo el Papa Paulo V (1605-1621), se construyó la monumental Capilla Paulina para albergar con los máximos honores el icono de la Virgen. Finalmente, en el siglo XVIII, el arquitecto Ferdinando Fuga añadió la gran fachada barroca con la Logia de las Bendiciones, culminando la imponente fisonomía exterior que hoy contempla el visitante.

La Capilla Sixtina de la Basílica Santa María la Mayor fue ordenada construir por el Papa Sixto V, y diseñada por el arquitecto Domenico Fontana. La obra se realizó entre 1585 y 1587. La capilla guarda la Reliquia de la Santa Cuna y el antiguo Belén de Arnolfo di Cambio.

La Capilla Paulina de la Basílica Santa María la Mayor, también llamada Capella Borghese, es un suntuoso recinto barroco que destaca por custodiar el venerado icono mariano Salus Populi Romani y albergar las tumbas de papas como Pablo V y el papa Francisco.
Tesoros de fe y pontífices en la historia del templo.
Al cruzar sus imponentes puertas, el visitante queda maravillado por el esplendor de sus mosaicos, su majestuoso artesonado dorado y el relicario que custodia la Sacra Cuna, trozos de madera del pesebre de Belén que le han valido el título de "el Belén de Occidente". Bajo el altar mayor, la Confesión acoge a los peregrinos en un silencio que invita a la oración profunda. Entre sus muros han resonado momentos cruciales para la Iglesia universal, como la aprobación de la regla de San Ignacio de Loyola o la histórica bendición de los libros litúrgicos en lengua eslava por parte de los santos Cirilo y Metodio.

Asimismo, la basílica alberga el legado de venerados pontífices. En sus capillas descansan restos de varios papas, entre ellos San Pío V, el Papa impulsor de la reforma tridentina y de la devoción al Santo Rosario, y Sixto V, gran reformador de la Roma barroca. Además, la basílica custodia el milenario icono de la Salus Populi Romani (Protectora del Pueblo Romano), attribuido por la tradición a San Lucas, ante el cual los papas han acudido históricamente en momentos de dificultad y agradecimiento.
El deseo del Papa Francisco: Una sepultura humilde junto a la Virgen
La Basílica ganó aún más notoriedad internacional en la historia reciente debido al deseo expreso del Papa Francisco de ser enterrado en este lugar tras su fallecimiento. Rompiendo con la tradición de sepultura en las Grutas Vaticanas o en la Basílica de San Pedro, donde descansan decenas de sus predecesores, el Santo Padre eligió el templo del Esquilino por la profunda devoción filial que profesa a la Salus Populi Romani.
Fue en esta basílica donde Francisco acudió a orar a primera hora del día posterior a su elección como pontífice en 2013, y a donde regresó sistemáticamente antes y después de cada uno de sus viajes apostólicos para encomendar sus misiones. Su voluntad de reposar allí, cerca de la capilla de la Virgen, refleja también su constante llamado a la sencillez y a la austeridad, pidiendo una tumba llana en la tierra y sin adornos recargados, fuera del boato vaticano.

El entrono del Esquilino: Turismo, fe e historia a sus alrededores
La Basílica de Santa María la Mayor no solo destaca por su riqueza espiritual interna, sino por encontrarse en el epicentro histórico de la colina del Esquilino, un enclave rodeado de sitios de enorme interés turístico y religioso que el visitante puede recorrer a pie:

Basílica de San Pietro in Vincoli (San Pedro Encadenado): Ubicada a pocos minutos, esta iglesia alberga las cadenas que sujetaron a San Pedro en Jerusalén y Roma, además de custodiar la célebre y majestuosa escultura del Moisés de Miguel Ángel.

Santuario de la Escalera Santa.

Santuario de la Escalera Santa y San Juan de Letrán: Descendiendo por la colina hacia el sur, se encuentra la Archibasílica de San Juan de Letrán (catedral de Roma) y el Santuario de la Escalera Santa, cuyos peldaños de mármol traídos desde Jerusalén son subidos de rodillas por miles de peregrinos.
Iglesia de San Alfonso Liguori: Situada en la misma vía Merulana, muy cerca de Santa María la Mayor, custodia el icono original de la milagrosa Virgen del Perpetuo Socorro.
Plaza Vittorio Emanuele II y Mercado Esquilino: Un espacio verde rodeado de arquitectura porticada del siglo XIX, ideal para experimentar la multiculturalidad de la Roma moderna, sus restaurantes y la vida cotidiana del barrio.
Parque del Cobre y las Termas de Trajano: Extensas áreas arqueológicas que ofrecen vistas hacia el Coliseo y revelan la magnitud urbana de la antigua Roma imperial.
Un lazo que une a Roma con Honduras
Este patrimonio vivo resuena fuertemente en nuestro medio. En la sección “Desde Roma con Fe” del programa Alegre la Mañana en Suyapa Medios, la reconocida periodista hondureña Patricia Ynestroza, corresponsal de Vatican News, sostuvo un entrañable enlace en vivo el 11 de septiembre de 2025 junto a nuestro compañero Eddy Romero. Desde las afueras de la basílica, repasaron el valor histórico, artístico y la profunda cercanía espiritual de este santuario, transmitiendo a la audiencia el palpitar de una casa mariana que sigue acogiendo con ternura materna el caminar de la Iglesia universal.

Segmento "Desde Roma con Fe" de nuestra revista matutina "Alegre la Mañana", del día 11 de septiembre de 2025, con Patricia Ynestroza en directo desde la Basílica Santa María la Mayor. Haz click para ver el video.