La catequesis en clave misionera es un enfoque renovado que transforma la enseñanza de la fe de una mera transmisión de conocimientos a un proceso de encuentro personal con Jesucristo y de conversión misionera. Centrada en el Kerigma o primer anuncio, busca formar discípulos misioneros capaces de llevar el Evangelio a todos los ámbitos de la vida, integrando la iniciación cristiana con la misión permanente de la Iglesia. Este estilo catequético busca que todo creyente se sienta llamado a anunciar el Evangelio, haciendo eco de la enseñanza de Jesús en la vida cotidiana; es un enfoque que no se basa solo en ideas sino en un encuentro único y personal. De ese modo el catequista misionero no es solo un maestro, sino un testigo que acompaña acoge y sale al encuentro, especialmente en contextos complejos como personas migrantes, jóvenes, comunidades ubicadas en las periferias existenciales. Necesitándose una verdadera conversión pastoral en donde la catequesis debe dejar de ser puramente tradicional para ser "en salida", adaptándose al contexto social y cultural de cada persona.
La Catequesis Misionera: Se concibe como un proceso integral y permanente que lleva a la madurez de la fe, ligado a los sacramentos y a la vida comunitaria y se manifiesta en gestos concretos de cercanía, amabilidad y servicio, siendo una obra de misericordia espiritual; es una mirada sobre la Iglesia en su actual situación misionera y se entiende como una invitación a ir a las raíces más hondas de la vida cristiana, de la vocación cristiana, de la comunidad, más allá de la preparación para recibir los Sacramentos de Iniciación Cristiana.
La Iglesia Latinoamericana está invitada a desarrollar una catequesis misionera desde la propuesta de Aparecida y la Misión Continental; una Iglesia en estado de misión permanente que vive el kerigma como una fuerza renovadora transversal a todo proceso catequístico evangelizador. El anuncio del kerigma en la catequesis se realiza por la vía del testimonio, es un anuncio más narrativo que doctrinal, un anuncio que contagia y atrae a los hombres a seguir a Jesús, privilegiando el encuentro con la persona de Jesús en la comunidad, es una catequesis samaritana, que sale al encuentro de cada persona, escucha, contempla su realidad, la recibe y se detiene acercando a Jesús para que él la transforme; es una catequesis de opción y no de imposición, diversificada y no homogénea, que responde y atiende a las diversas edades, culturas y situaciones. Es una catequesis kerigmática, iniciadora y permanente, una catequesis que se inserta en una pastoral orgánica y se propone en diversos ámbitos, no solo en las parroquias, sino también en los colegios, Movimientos, cárceles, hogares de ancianos, redes sociales, santuarios, etc.
Estamos invitados y llamados a una catequesis; que va mas allá de la herencia a una catequesis de la propuesta, de una catequesis que obliga a una que invita, sugiere, convoca; de una catequesis exclusivamente de la enseñanza a una catequesis vital de encuentros, de una catequesis de la repetición a una catequesis innovadora que opta con fuerza, con entrega, con pasión, con ternura, con creatividad.