Es interesante ver cómo, de una palabra humilde, común y corriente, se obtienen una serie de sentidos propios y otros tantos derivados, muchos de ellos con carácter simbólico. Es la magia de los idiomas que, como dijera Gabriel García Márquez, los hacen las gentes en las plazas, en los campos y en los caminos. Hoy vemos todo lo que se desprende de la palabra pasto, del latín “pastus”, nombre de cualquier hierba que sirve de alimento a diversidad de ganados, entre ellos, a las ovejas.
Entre las palabras a ella conexas están pacer y pastar, que es la acción de los ganados al comer: apacentar que es procurarles buenos pastos; pastor, guardián y guía de ganados, y muy especialmente de las ovejas, que es quien las cuida y alimenta. Por extensión, el pastor es el guía del pueblo, como lo fue el rey David, y, sobre todo el pastor es el guía espiritual del Pueblo de Dios, como lo es cada obispo y cada sacerdote. Y la pastoral, representa el conjunto de actividades que orientan la vida espiritual de una comunidad eclesial.
Todo esto viene a propósito del Domingo IV de Pascua, o Domingo del Buen Pastor, que no es otro que el Señor Jesús, descrito por el Apóstol Pedro como “el pastor y guardián de vuestras almas” (1Pe 2, 25). Jesús mismo se describe a sí mismo como el Buen Pastor, pero también como la puerta del redil, queriendo decir que, a través de Él y con Él, podemos desarrollar nuestro itinerario espiritual.
Y puesto que Jesús confió a sus apóstoles y discípulos continuar su actividad pastoral (Cfr. Mt 28, 19-20), los ministros de su Iglesia son otros tantos pastores, que deben imitar a su Divino Maestro. Hoy es día propicio, en primer lugar, para orar por nuestros pastores, por el Santo Padre León XIV, por nuestro respectivos obispos y párrocos. Y orar por un sinnúmero de laicos comprometidos como Celebradores de la Palabra, Catequistas y Misioneros.
Nuestra reflexión debe llegar a interpelar a todo bautizado, que ha sido ungido con el Santo Crisma, y hecho semejante a Cristo, quien es sacerdote, profeta y rey, tres ministerios a los que se aplica con propiedad, a cada uno, el concepto de “pastor”. En particular son pastores los padres de familia, primeros educadores en la fe; son pastores los maestros cristianos que, junto a la enseñanza académica saben formar en los valores del Evangelio; son pastores (o deberían serlo) los políticos cristianos, llamados a velar ´por el bien común de su pueblo.
OREMOS: "Dios todopoderoso y eterno, condúcenos a la asamblea gozosa del cielo, para que la debilidad del rebaño llegue hasta donde le ha precedido la fortaleza del Pastor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén."