Por: Alex López Dubon, Asociación Hermanas Scalabrinianas.
La migración suele contarse en cifras: cuántos se van, cuántos cruzan una frontera, cuántos son devueltos. Sin embargo, detrás del frío dato estadístico existe un universo de emociones fragmentadas que pocos se detienen a mirar. Para la AHS, no se trata de estadísticas, se trata de dignidad humana y de personas con historias de vida.
Se ve a la persona desde una perspectiva humana y hospitalaria, buscando cuidar, proteger e integrar todas sus dimensiones, como lo hacía San Scalabrini. Yendo más allá del asistencialismo, brindamos el apoyo integral. Ya que el verdadero viaje no termina cuando un hondureño regresa al país; a menudo, es ahí donde comienza la batalla más difícil.
A través del trabajo de primera línea en la recepción de compatriotas retornados, se hace evidente una realidad innegable: el retorno no es solo un cambio geográfico, es un choque emocional y social profundo.
La Maleta del Retorno: Tristeza, Inseguridad y Desarraigo.
El primer contacto con el migrante retornado revela un diagnóstico invisible pero unánime: la incertidumbre total. Llegan con la mirada apagada, cansados y sumidos en una profunda tristeza. No es para menos; atrás han dejado meses de sacrificios, deudas adquiridas para financiar el viaje, y el dolor de ver truncado el sueño de un futuro mejor.
El factor común al pisar suelo hondureño es la inseguridad existencial. Las preguntas flotan en el aire sin respuesta inmediata: ¿Qué voy a hacer ahora con mi vida? ¿Cómo voy a mantener a mi familia? ¿Cómo empiezo de nuevo tras haberlo perdido todo? Quienes regresan cargan con el peso de lo que vivieron en la ruta —muchas veces escenarios de violencia extrema y privaciones— y con el estigma silencioso de sentir que fracasaron, aunque haber sobrevivido sea, en sí mismo, un milagro.
de autosuficiencia.
largo plazo.
Más Allá de la Reinserción, la Reconstrucción Humana.
Apoyar a un migrante retornado en Honduras no puede limitarse a la entrega de un kit de herramientas o un fondo económico. Requiere de un apoyo basado en un trabajo integral, que considere la totalidad de la persona, es decir asimilar que las dimensiones individuales y familiares del retornado están lastimadas en medio de su proceso de reintegración. Los motivos que los hicieron irse siguen vigentes en sus comunidades, y el entorno que encuentran al volver suele ser igual o más hostil que el que dejaron.
El verdadero desafío de la Asociación Hermanas Scalabrinianas, radica en la integralidad. Cada llamada contestada, cada puerta tocada en las comunidades, es un paso hacia la reconstrucción no solo de la economía familiar, sino de la dignidad y la salud mental de miles de hondureños. Convertir la tristeza del regreso en la energía para un nuevo comienzo en su propia tierra es, quizás, el acto de justicia social más urgente de nuestro tiempo.
Un Santo para los para los Caminos del Mundo.
El Legado con los Migrantes (San Juan Bautista Scalabrini) A finales del siglo XIX, ante la crisis que empujó a millones de italianos a emigrar a América, Scalabrini asumió la defensa y el cuidado de esta población.
Fundando.
28 de noviembre de 1887: Fundó la Congregación de los Misioneros de San Carlos Borromeo (Scalabrinianos), aprobada por el Papa León XIII para dar apoyo espiritual, social y legal a los migrantes. En 1895: Fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo (Scalabrinianas) para el trabajo con familias migrantes.
San Juan Bautista Scalabrini, nos recuerda que cada migrante es un portador de esperanza y que abrir las puertas al otro es abrir el alma a Dios. Su vida, tejida de fe, servicio y valentía nos invita a mirar la migración no como un problema, sino como una oportunidad para construir una humanidad sin fronteras.
Mt. 25,35 dice: "Porque tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me diste de beber, fui forastero y me recibiste en tu casa.